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miércoles, 14 de octubre de 2009

EL DESEO DE LA CLASE MEDIA DE MATAR AL DELINCUENTE

          Dice Eugenio Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en El enemigo en el Derecho Penal:

"          (...) la polarización de riqueza que provocó la economía globalizada deterioró gravemente a las clases medias, volviéndolas anómicas (Nota: tanto en el sentido de Emile Durkheim, pues no les sirven las normas anteriores de acceso a la riqueza, como en el de Robert Merton, porque carecen socialmente de vías legítimas para ese mismo acceso). Por eso reclaman normas, pero no saben cuáles. Son anómicos patéticos que claman por normas y en su desconcierto acaban encolumnándose detrás del discurso autoritario simplista y populachero del modelo norteamericano, que viene con el prestigio de una sociedad que envidian y admiran y que será el que permitirá un mayor control sobre estas mismas clases medias, especialmente porque son las naturales proveedores de futuros disidentes.

          En general, aunque se trata de una hipótesis que sería menester investigar, pareciera que a medida que la riqueza se polariza, avanza la anomia en el sentido originario de Durkheim el discurso populachero y primitivo tiene mayor aceptación porque parece compensar la seguridad perdida a causa de la globalización; la sociedad pierde cohesión y está ávida de un discurso que se la devuelva, por primitivo, vindicativo y völkisch o populachero que sea; se cohesiona detrás de un discurso simplista que clama por la venganza lisa y llana.

          Dado que el mensaje es fácilmente propagado; que se facilita desde el exterior; que es rentable para los empresarios de la comunicación social; que es funcional para el control de los excluidos; que tiene éxito entre ellos mismos; y que satisface a las clases medias en decadencia, no es raro que los políticos se apoderen de él y hasta se lo disputen. Como el político que pretende confrontar con este discurso es descalificado y marginado de su propio partido, si no lo asume por cálculo electoralista lo hará por temor, y, de este modo, por oportunismo o por miedo, se impone el discurso único del nuevo autoritarismo.

          (...) ...el discurso autoritario cool latinoamericano participa del simplismo del norteamericano y, al igual que aquél, carece de todo respaldo académico y se enorgullece de ello, pues esta publicidad populachera denigra constantemente la opinión técnica jurídica y criminológica, obligando a los operadores políticos a asumir idéntico desprecio.

          Tampoco es posible dotarlo de cualquier discurso coherente, pues sólo se compone de slogans o propaganda. La irracionalidad es de tal magnitud que su legitimación no puede provenir ni siquiera de groserías míticas –como Rosenberg en el nazismo-, sino que se reduce a puro mensaje publicitario con predominio de imágenes. Su técnica responde a una investigación de mercado que vende el poder punitivo como una mercancía. En la medida en que se verifica que la promoción emocional de impulsos vindicativos tiene éxito comercial, se la perfecciona. Los servicios de noticias y los formadores de opinión son los encargados de su difusión. Los especialistas que se muestran no disponen de datos empíricos serios, son opinadores libres que reiteran el discurso único. (Nota: es interesante verificar la similitud de la publicidad del sistema penal con la de los dentífricos o analgésicos: en ambas suelen presentarse personas que representan o actúan como especialistas. En otros casos, son las víctimas o sus deudos quienes asumen ese papel en los medios, como si la justicia del reclamo de un mejor servicio de seguridad otorgase los conocimientos técnicos para determinar las vías de su obtención).

          (...) Por todos estos medios poco éticos o directamente criminales, se vende la ilusión de que se obtendrá mayor seguridad urbana contra el delito común sancionando leyes que repriman fuera de cualquier mesura a los pocos vulnerables y marginados que se individualizan (a menudo son débiles mentales) y aumentando la arbitrariedad policial, con lo que se legitima directa o indirectamente todo género de violencias incluso contra quienes objetan el discurso publicitario.

          Con ello no sólo se magnifica la inseguridad sino que, al proclamarse la existencia de una pretendida impunidad o linidad generalizada, se lanza un metamensaje que incita publicamente a los excluidos al delito (“delincan que no pasa nada”), asumiendo el efecto de una profecía autorrealizada: el mensaje, lejos de ser indiferente a la criminalidad común, en tiempos de desempleo, exclusión social y carencia de proyectos existenciales, pasa a tener claros efectos reproductores. (Nota: se ha visto claramente en la Argentina con la publicidad desatada en torno de los secuestros. En este país, se difundió el “secuestro express” y se vulgarizó –hecho aun más grave- la idea de que el secuestro es delito “fácil” y rentable, con lo que se produjeron secuestros practicados por improvisados (los “secuestros bobos”) que acabaron con varias muertes, dado que son los más peligrosos para la vida de las víctimas).

          (...) Como el estado desapoderado de los países que llevan la peor parte en la globalización no puede resolver los problemas sociales serios, sus políticos optan por simular que los resuelven o que saben cómo hacerlo, se vuelven maneristas, afectados (...). Los políticos, presos en la esencia competitiva de su actividad- dejan de buscar lo mejor para preocuparse sólo por lo que pueda transmitirse mejor y aumentar su clientela electoral.

          Este autoritarismo publicitario cool presenta una frontalidad grosera, pero como carece de enemigo fijo y también de mito, es desteñido, no tiene el colorido de entreguerras ni la inventiva del biologismo racista, su histrionismo es más bien patético, su pobreza creativa es formidable, es huérfano de toda brilantez perversa, más bien tiene una horrible y deprimente opacidad perversa. En él no hay monumentos neoclásicos, científicos racionalizando, paradas ostentosas; es más bien pobre, funciona porque es poco inteligente, es elemental, no piensa y promociona una huelga del pensamiento o un pensamiento nulo, porque al menor soplo de pensamiento se implosionaría. El ejercicio del poder punitivo se ha vuelto tan irracional que no tolera siquiera un discurso académico rastrero, o sea que no tiene discurso, pues se reduce a mera publicidad.

          (...) pocos se animan a contradecir la publicidad cool del discurso único y, por ende, su autoritarismo es de enorme magnitud. No se trata del estado autoritario que controla y censura los medios de comunicación, sino que la comunicación, convertida en publicidad en procura de rating, se ha vuelto autista e impone un discurso que está prohibido contradecir, incluso al propio estado, porque el único enemigo fijo que tiene es quien desprestigia la represión, que es su producto. Como toda publicidad, no reconoce otro enemigo que quien niega las bondades del producto que promociona.

          En esta coyuntura los políticos optan por montarse sobre el aparato autista y sancionar leyes penales y procesales autoritarias y violatorias de principios y garantías constitucionales, prever penas desproporcionadas o que no pueden cumplirse porque exceden la vida humana, reiterar tipificaciones y agravantes en marañas antojadizas, sancionar actos preparatorios, desarticular los códigos penales, sancionar leyes penales inexplicables por presiones extranjeras, ceder a las burocracias internacionales que buscan mostrar eficacia, introducir instituciones inquisitorias, regular la prisión preventiva como pena y, en definitiva, desconcertar a los tribunales mediante la moderna legislación penal cool, sin contar con otros muchos folklorismos penales, como pretender penar por encubrimiento a los familiares de víctimas de secuestro que no denuncien o que paguen el rescate exigido.

          Esta legislación constituye el capítulo más triste de la actualidad latinoamericana y el más deplorable de toda la historia de la legislación penal en la región, en que políticos intimidados por la amenaza de una publicidad negativa provocan el mayor caos legal autoritario –incomprensible e irracional- que haya tenido lugar en la historia de nuestras legislaciones penales desde la independencia.

          Este período será señalado como el más degradado de la historia penal; su decadencia ni siquiera puede compararse con las legislaciones autoritarias de entreguerras, que sancionaban leyes frontalistas para propaganda y complacencia de sus autócratas, y, ni siquiera, con los momentos de legislación represiva de las frecuentes dictaduras de nuestro pasado, porque los legisladores actuales lo hacen sólo por temor a la publicidad contraria o por oportunismo, o sea que su conducta no está orientada por un autoritarismo ideológico como el fascista, el nazista o el stalinista, ni tampoco por el autoritarismo coyuntural de las dictaduras militares, sino que es simplemente cool, lo cual resulta más decadente desde la perspectiva institucional. El presente desastre autoritario no responde a ninguna ideología, porque no lo rige ninguna idea, sino que es justamente todo lo contrario: es el vacío del pensamiento."

miércoles, 7 de octubre de 2009

OÍDO AL PASAR - RITOS DE PERTENENCIA EN LA MUJER COMÚN DE HOY

          -...tonse termino el análisi y me dice la chica: "cuchame, vos no tenés vejiga..." Le digo "si yo tomé toda lagua que me dijeron, y encima no sabés lo que tuve quiaguantarme; me dice "no sé, acá te sale muy chica".

          -Ah...

          -Igual nada, me dijo que por los tres meses dembarazo toy bien, se ve también que tenía un quistecito pero muy chiquito, dijo que no afecta para nada, así que...

          -Claro...

jueves, 24 de septiembre de 2009

OÍDO AL PASAR

          -A mí perdirme que haga una manualidad es matarme en vida.

          -No, sí, sí, sí, yo también, no hay tiempo, no se dan cuenta que trabajamos nosotras también...



Gracias a Pi Pío que lo escuchó en el subte.

domingo, 20 de septiembre de 2009

DÉBORA PÉREZ VOLPIN, LA MUJER QUE DUERME CON UD.


          Una de las formas en que los medios se acercan a la gente es haciéndose eco de los problemas y vicisitudes de la vida cotidiana, a fin de que, a través de una identificación (aunque mentirosa) con el receptor del mensaje, se logre una mancomunión de voluntades que eterniza el "ida y vuelta" comunicacional y, a la vez, cierre el propósito empresario.

          Este reconocimiento amigable del estado del otro por parte del órgano creador de realidad a veces asume formas grotescas, como en el caso que hoy nos toca comentar.

          Todas las mañanas de los días "laborables", Débora Pérez Volpin conduce el programa de noticias que los habitantes de Buenos Aires que tienen trabajo ven mientras desayunan. En él se repite varias veces el pronóstico de la jornada -el meteorólogo es una de las estrellas de la emisión-, también varias veces se da cuenta del estado del tránsito en las principales avenidas de la ciudad y se legitiman minuto a minuto los diez o doce principios que la clase media quiere estables para que su vida no entre en pánico.


          Con un fondo de vida cotidiana (el estudio deja ver detrás de la escena periodística un nudo de autopista y algunos edificios porteños, aquellos en los que usted también vive), la mujer, vestida y maquillada de clase media, deja también entrever, salvando su belleza estándar de fémina común y silvestre -como su señora-, algún resabio de maternidad, sea en la sospechada flaccidez de sus mamas, sea en algunas formaciones adiposas que se escapan del talle. Débora presenta en todo mometo una apostura y a la vez una firme disposición frente a los hechos convencionales de la vida, legitimantes de lo que usted está haciendo en este momento que, sumadas ambas a su target de empleada de rango aceptada por la oficialidad, dan sustancia y cuerpo al estatus de normalidad aprobado por nuestras políticas de control social. La clase media se refleja en la imagen y en el modo de conducir de la periodista.


          Todos los sistemas de control social son complejos y se desarrollan en la clandestinidad; suponen el cercenamiento de derechos en contra de la voluntad de aquellos a quienes se dirige y siempre tienden a producir una herida, en el sentido de sacrificar costumbres en pos de la consecución de un estilo de vida fácilmente abarcable por el poder.

          Pero el caso de la elección de Débora Pérez Volpin nos muestra precisamente todo lo contrario. El canal por el que se emite el noticiero prácticamente no tiene que hacer nada para lograr una identificación plena entre el espectador y la conductora, que no habla muy distinto de todas las demás ni demuestra una cultura superior, ni posee un manejo del lenguaje más hábil que el que tendría un interlocutor cualquiera en una charla cualquiera.

          Entonces me pregunté: ¿por qué Débora Pérez Volpin es funcional a esta forma de control social? ¿Por qué "Arriba Argentinos", el programa que conduce de 7 a 9:30 de la mañana es el elegido por quienes, minutos después, deberán afrontar la tortura del subterráneo y la molicie de las oficinas porteñas, esto es, trabajadores algo calificados que, si bien han desdeñado la cultura desde hace varias décadas, tampoco toleran la ausencia de "preparación" en un profesional?


          Y la respuesta surgió en seguida: Débora Pérez Volpin tiene cara de dormida, y eso es lo que atrae a los televidentes del horario de la primera mañana. No es el contenido lo que busca la clase media; fruto de su indiscutido egoísmo, busca la identificación plena con su aquí y ahora. A la clase media no le interesan más que las cosas que pasan todos los días -de hecho, por algo cambió la biblioteca por un televisor más en cada habitación-. Débora se las dice con la misma firmeza y decisión que cuando el ama de casa reclama uno o dos pesos frente a la cajera de un supermercado. No claudica ante las injusticias nimias de todos los días -por caso, el aumento de las tarifas de gas o electricidad-, mirando firmemente la cámara del mismo modo que la clase media mira con insistencia de justo reclamante a quien ha cometido un desatino que debe ser castigado de forma ejemplar. Se alegra de lo que usted se alegra y se queja de las cosas que a Ud. le parece que hay que quejarse, cómo no.


          Pero, además, todo ello lo hace con la misma cara de dormido que Ud. está teniendo en este momento. Es más, un segmento del programa está dedicado a que Débora le quite la modorra y lo estimule para afrontar la jornada: en él, un primerísimo primer plano de su rostro de morfina lo insta a que vamos, ya sabemos cómo son las cosas, ¿por qué mejor no nos levantamos, eh, tomamos el cafecito, eh, que está rico... y bué, nos vamos a trabajar, como todos los días...? Vamos, vamos, arriba, sin quejarnos, vamos a sacar las sábanas y a salir a la vida..."

          Así la clase media, que ya viene sabiendo que a la tarde quizás llueva y a la noche despejará para dar paso al buen tiempo de mañana; que se siente a salvo porque el atraco del día sucedió a muchos kilómetros; que afirma su legalidad al conocer las ilegalidades de los demás y que participa de la decepción colectiva sobre hechos más o menos catalogados como decepcionantes en el imaginario, reforzará el sentido de todo esto porque quien se lo transmitió está tan dormida como cada uno de los telespectadores, pero ha puesto el mismo esfuerzo que ellos al servicio de la creación de plusvalía.

          Cada vez que digo este tipo de cosas, cada ocasión en la que tengo oportunidad de hacer notar que no es casual que uno de los canales de televisión que más ve la clase media hay una mujer con rictus de dormida que legitima las conductas colectivas y que esto es una forma a la vez de captación de voluntades decaídas y de control social, me dicen que estoy loco, o no me dicen nada, o me dicen cosas como "bueno, dale, tomate el café".

viernes, 11 de septiembre de 2009

OÍDO AL PASAR - UNA MAÑANA EN EL SUBTERRÁNEO

          -Tonse lo veo que me dice "atá, atá, quedo atá".

          -Ja, ja.

          -Me lo morfaba...

          -Ja, ja.

          -"Quedo atá, mami"

          -Ja, ja, ¿y qué hiciste?

          -Y, lo pasamos atrás...

lunes, 7 de septiembre de 2009

OÍDO AL PASAR

Yo a mí si me ponés un chocolate o una pisa, yo te como la pisa y te dejo el chocolate sin comer. A mí el chocolate me gusta pero no me gusta, ¿entendés?

lunes, 10 de agosto de 2009

CONOCEMOS NUEVAS PALABRAS



COPROFAGIA: Tendencia de los copropietarios a comerse entre sí.

martes, 21 de julio de 2009

INSTRUCCIONES PARA HABLAR EN CORDOBÉS


          Si pertenece Ud. a la clase media porteña, no haga Ud. más el ridículo imitando el habla prevalente en la provincia de Córdoba, República Argentina. Observe las siguientes instrucciones y logrará Ud. el cordobés más fluido que ha intentado hasta ahora:

  • Agregue una vocal en la sílaba anterior a la tónica de cada palabra.

  • En el caso de monosílabos, deberá Ud. prever la palabra que les sigue. Si ésta posee en primer lugar una sílaba tónica, agregue una vocal a la última del monosílabo, como si éste y la voz consecutiva formaran una sola palabra. Si aquélla se inicia en una sílaba no acentuada, pronuncie el monosílabo normalmente y siga la regla del acápite anterior.

  • Si la palabra comienza con sílaba tónica y no se halla precedida de ningún monosílabo, agregue una vocal a esa sílaba tónica.

  • Cada vez que se indica el agregado de una vocal, ésta debe ser exactamente la misma que la última de la sílaba de referencia.

  • Reemplace el sonido "rr" por "sh".

  • Reemplace la "ll" del lenguaje escrito por el sonido "i".


          Ejemplos: No diga Ud. "Mee coomprée uunaa caasa een Miinaa Claaveeroo", como suele oírse por los barrios de Buenos Aires cuando un porteño guarda intención de vituperar a un cordobés. Diga Ud.: Me coompréuna caasa en Mina Claavero.

          No diga Ud. "Reecueerdoo quee aayeer toomaamoos maatee". Diga más bien: Yeecuerdo que aaier toomamos maate.

          No diga Ud. "Poor cuulpaa dee laa lluuviaaa, see reebaalsoó laa reejiillaa". Diga: Poor culpa de laa iúvia yebaalsó la yeejíia, y lo habrá dicho en cordobés.


Encuesta para integrantes adultos de la clase media porteña:
1.- ¿Recuerda Ud. qué es una "sílaba tónica"?
2.- ¿Recuerda Ud. qué es un monosílabo? ¿Conoce las reglas de acentuación de los monosílabos?
3.- Nombre Ud. tres ciudades de la provincia de Córdoba, a excepción de Córdoba, Villa Carlos Paz, Mina Clavero, Río Tercero, Río Cuarto y Alta Gracia.
4.- ¿Qué sonido otorga Ud. al fonema "ll"?
5.- ¿Conoce Ud. la superficie aproximada de la provincia de Córdoba?
6.- ¿Cuántos habitantes posee la ciudad de Córdoba?
7.- Sin mirar el mapa: ¿con qué provincias limita la provincia de Córdoba? ¿Cuáles se hallan al norte, al sur, al este o al oeste?

lunes, 29 de junio de 2009

BLANDIENDO EL REGLAMENTO DESDE LA SOMBRA

          Estimo que la siguiente anécdota es representativa de muchas pobrezas que comparten los llamados "copropietarios" de mi ciudad.

          Un amigo se mudaba al 6° piso "C" de un edificio. Como no le otorgaron permiso para ausentarse en su trabajo, otro le llevó algunos muebles y bultos durante el día al nuevo departamento. Quedaron, sin embargo, algunas cosas por trasladar; entre ellas, un sillón de dos cuerpos, que mi amigo ubicó en la vereda a las siete de la tarde, luego de cumplida la jornada en la oficina.

          El vecino del 6° "A" llegó unos minutos después. Al encontrarse con el sillón en la puerta del edificio, viéndose obligado a esquivarlo, masculló algunas guturaciones que más parecían insultos que conclusiones de una meditación repentina. Venía de saco y corbata, no parecía haber transpirado en diez horas.

          Mientras no sé qué cosas le decía a la portera, me ofrecí a cargar el sillón los seis pisos, pues mi amigo no tenía a nadie que lo ayudara y, de otro modo, debería dejarlo en el hall por algunas horas, hasta conseguir el otro brazo que necesitaba para acarrearlo. Nos lo montamos al hombro y comenzamos el trabajo; uno de nuestros obstáculos fue, precisamente, ese mismo vecino, quien no dirigió su mirada más que a las luces que indicaban el recorrido del ascensor.

          Con bastante esfuerzo logramos portear el sillón al departamento. Antes de acomodarlo en la salita de estar, desde detrás de la puerta cerrada del 6° "A" llegó la protesta:

¡Las mudanzas son de ocho a doceeee!
¡De ocho a doce son!

          El acalorado vecino blandía así el Reglamento de Copropiedad desde su casa, territorio en el cual dice lo que quiere, porque para eso es mi casa, y si quiere lo dice con la puerta abierta para que lo vean, y si no, tiene toda la libertad para decirlo con la puerta cerrada y que los gritos le lleguen, porque vamos a ser claros, escuchar escuchaste.

          Esa filosofía comulga la clase media de mi ciudad.

lunes, 6 de abril de 2009

LA CLASE MEDIA SE MANIFIESTA

          La clase media porteña ha dado en llamar inseguridad a la dificultad en mantener incólume su patrimonio y su integridad física de las acciones de quienes delinquen. No obstante la legítima preocupación, las acciones que por propia iniciativa emprende a fin de combatir la inseguridad constituyen en la práctica una vía de escape para las pretensiones racistas y holísticas que cultiva este estamento, según el cual la pertenencia al segundo escalón social constituye un elemento distintivo antropológico y determinante respecto de los desposeídos o de los que han acumulado menor cantidad de bienes, individuos que son rápidamente incluidos en categorías diferenciales a las cuales desprecian.

          Esta pendiente a la desertificación de la virtud social se ve alentada por una tendencia añeja practicada, por otra parte, por los gobiernos de todas las latitudes -los latinoamericanos mucho más-, quienes ejercen presiones sobre los medios de comunicación a fin de que la mayoría de las noticias de índole política no salga a la luz. En este sentido, la difusión de las actividades de las autoridades constituidas se reduce a escasas novedades respecto de sanciones consumadas de leyes, viajes protocolares, proyectos electorales y sospechas de corrupción de funcionarios de administraciones pretéritas. Esta ausencia de material rimbombante -susceptible de provocar indignaciones mayúsculas- es llenada por los medios, entonces, con novedades del ámbito policial que estimulan el vigor adrenalínico de los destinatarios. Se reemplaza así el azul-negro de escritorio público por la tinta roja cotidiana, resaltándose para consternación del asalariado pequeño burgués el temor a que algunos de los tópicos que la clase media ha ascendido a la categoría de valor y que constituyen el único canal de sus ilusiones -familia, hijos, trabajo, casa y automóvil- se vean de algún modo mellados o decrecidos en su número o condición.

          Periódicamente, cuando el Clarín publica alguna nueva de cierta truculencia que afecta bienes de toda índole cuyos titulares son personas de clase media, el estamento se reúne en lugares públicos a protestar. Los manifestantes creen que quienes delinquen pertenecen a la clase baja -a la que temen por su carencia de los escrúpulos que cultivan los pequeños propietarios-, y entonces solicitan a gritos que los maten, los encierren o los excluyan espacialmente.

          Sin embargo, es de hacer notar que, cuando las formas de afectación de sus intereses son más complejas, los individuos de clase media -al igual que sus despreciados ignorantes de la clase baja- no se dan cuenta, y por ello consideran absurda siquiera la mínima referencia al caso. Así, por ejemplo, resultan invisibles para la consideración de este estamento en qué consisten las maniobras fraudulentas de las entidades financieras que redundan directamente en sus ingresos y en su capacidad de cambio -v. g., las razones por las que el dólar o cualquier moneda del mundo cotiza al precio en que lo hace-; los motivos de mérito, oportunidad y conveniencia que conducen al dictado de una resolución administrativa; los sistemas de fraude electoral, las formas "legales" en que día a día se burla el mecanismo de sanción de las leyes, la formación de monopolios encubiertos, el método arbitrario de fijación de los precios al consumidor que deberá afrontar con su solo salario, la manipulación de los contenidos de las currículas correspondientes a la totalidad de los niveles de enseñanza, las alianzas empresariales que tienen por finalidad establecer un sistema invariable de precios abusivos, la homogeinización de las transmisiones televisivas y radiales, los mecanismos de censura de la libertad de expresión, los mecanismos de selección de noticias masivas, el reparto jurisdiccional del poder, el control de la cantidad de dinero circulante y otras macro-digitaciones patrimoniales y culturales que siempre redundan en el deterioro de lo que la clase media misma ha dado en llamar calidad de vida.

          Pero si un negro de la villa les arranca la cadenita enchapada en oro que portan como signo de distinción, ponen el grito en el cielo. La clase media acepta en general que los negros se matan entre ellos, pero reivindica que lo sigan haciendo adentro de la villa donde viven, y que no vengan a matar acá. Propone la edificación tanto simbólica como material de ghettos legales.

          Últimamente, con la intención de dotar de autorización celestial a la muchedumbre sangrienta, se ha dado en citar a un rabino y a un sacerdote católico a las aglomeraciones en las que se pide el rodamiento de las cabezas negras, a fin de que se acentúe el discurso de execración aun desde el plano utraterrenal. No obstante que la clase media desdeña a Dios, le gusta creer que sus acciones presentan un color de trascendencia en sentido místico; y así como mistifica toscamente la pentalogía de sus únicas directrices -familia, hijos, casa, etc.- así también le agrada que el masivo sentido común que ejerce como una comunión de fe tenga de alguna manera -aun imaginaria- una dimensión espiritual regida por un "ser superior", como también le agrada decir. La clase media repite incansablemente: yo no creo en Dios, pero sí creo en que hay un ser superior, y a veces se erige ella misma en ese pico de jerarquía valorativa.

          Al respecto, resulta interesante el video "casero" de cuatro minutos aproximados que el excelente borderline carlito ha subido a su página. Haz clic en el vínculo y observarás el modo de expresión y los contenidos de la reivindicación. La masa, que deifica a sus ídolos, en este caso lo hace en la figura del "rabino" invitado a la turbamulta. En el patológico episodio -documentado, aparentemente, con la cámara particular del blogger- se dan las más diversas variaciones del derecho de petición oficioso e iletrado. Un exaltado que a falta de mejor camisa calza una remera nera vocifera que "el rabino es el único que tiene huevos"; una señora descerraja "viva el rabino"; otra intenta persuadir a los oyentes en general desgañitando que en las "urnas" está el poder que ellos son capaces de otorgar, pues las autoridades son "cómplices"; una anciana cuya cabeza limitaba una cinta con la palabra ARGENTINA contesta a los gritos que "a quién vas a votar, si no había boletas", sugiriendo así la existencia de una mano invisible que extrajera de los cuartos oscuros de todo el distrito no sabemos qué listas oficializadas, y a la vez desconociendo las previsiones de la Ley Electoral al respecto; el primer exaltado concede a todos una razón nada dieciochesca y a la vez propone ir al Congreso a "sacar a todos de culo"; llevada por su único paradigma de captación de la aparente verdad, una señora aporta a los chillidos que "somos todos los dueños de la Argentina", ahondando así la idea de que cada habitante, al defender su patrimonio, defiende también de alguna manera la soberanía nacional, a la par que deja entrever que quienes delinquen son ciertos extranjeros, o que los argentinos son sólo los que no delinquen; otros aullidos proponen que "primero tenemos que estar unidos nosotros" y que "el pueblo tiene que salir a la calle", de modo de erigirse los reunidos en parte mejor y más sana de la población; alguien se refiere a la presidenta como "la atorranta ésta", que es presidenta "y ni siquiera es abogada", como si el título de abogado fuese una exigencia constitucional de habilitación para la postulación al cargo; entre comadres se sugieren que "no habían levantado 'los papeles' [es decir, no habían terminado de contarse los sufragios] y ya era presidenta", mientras otra dice a los bramidos que "sí", y todo ello porque "los comicios cerraron a las 19 en Capital: a las seis de la tarde ella salió y dijo soy la presidenta"; el exaltado del principio impone un orden de prioridades a las confusas reivindicaciones desde su altavoz natural: "primero: 'sensación' de inseguridad las pelotas; segundo: hay sensación de muerte", y luego entra en terror pánico: "son capaces de hacer un acto para NEGAR la inseguridad, son capaces de hacer un acto para NEGAR la inseguridad". Un anciano de cara poceada afirma absurdamente que "se están enriqueciendo a costa nuestra", y un ama de casa contesta que "son unos caraduras", afirmaciones todas en las que el sujeto tácito es una gavilla que aparentemente todos conocemos y a los que ni siquiera hay que nombrar, en nombre del honor pequeño propietario. La discusión oscila entre el repudio a los delincuentes y la imputación de los funcionarios públicos. Mientras alguien vigoriza reiteradamente "vamos a la Nueve de Julio", acuerdan entre el anciano y una chillona que "se hacen los de izquierda pero juegan para ellos mismos" y que "son unos ladrones", en clara referencia a lo que se dio en llamar la pareja presidencial. "Que se vayan, que se vayan" grita la horda mientras acata el grito de ir a la "Nueve de Julio". Un señor tomado de mística sugiere al hombre de la cámara que "lo que estás filmando" tiene carácter histórico, echando mano de su más sincero arranque místico, que lo ha llevado a sobredimensionar el asunto que, en sentido formal, es también un delito, en tanto aquel grupo se ha abrogado la representación popular y ha peticionado a nombre de éste. Contento, sostiene que "objetivamente hablando", la filmación es un "documento", sin advertir que la frase nada aporta, pues desde el punto de vista objetivo resulta cierto que la filmación es precisamente un documento.


          Cuando la clase media se manifiesta es tal su torpeza y su patente ignorancia, son tales su dejadez cultural y su desapego por el buen obrar, que las pretensiones más justas se tornan en ella chillonadas de niño al que ya se pasará el berrinche; y antes que acceder a sus altisonantes demandas, más nos conduce el espíritu a afligirnos y añorar las épocas en que había un prójimo entero y cabal que afirmaba la cosmovisión virtuosa que habíamos aprendido en los claustros primarios, y al calor de su consideración verdaderamente humana, su sola presencia nos otorgaba la agradable certeza de que no estábamos tan solos.



Lectura complementaria: Del amor y otros demonios, 27 de octubre de 2008.

sábado, 28 de marzo de 2009

DON QUIJOTE DE LA MANCHA PARA LA CLASE MEDIA PORTEÑA - CAPÍTULO III

          Entonces bueno, después que terminó de comer agarró y lo llamó al dueño y le dijo “vamos a donde están los caballos”, y ahí se arrodilló y le dijo “Mire, le tengo que pedir algo y no me voy a levantar así de donde estoy si no me da eso que le voy a pedir”, pero todo claro en español antiguo. El dueño medio que no sabía qué hacer, y al final como el otro no se levantaba, seguía o sea arrodillado, bueno, al final le dijo que sí, que está bien, que le iba a conceder el deseo que le pidiera.

          Uy, para qué. Resulta que el Quijote, loco, le pidió que lo nombrara como un caballero, o sea que hiciera como hacían antes (pero él pensaba que se seguía haciendo) la ceremonia de cuando alguien se recibía de caballero, que era como cuando alguien se recibe de médico o de abogado, pero en esa época. Y que se iba a quedar toda la noche despierto con las armas que iba a usar ahí adonde se guardan los caballos, porque esa era una parte de todo lo que era la ceremonia de ser caballero.

          Por supuesto que el dueño del lugar que se quería cagar de risa un rato le dijo todo que sí, que así eran los caballeros, que así tenía que hacerse todo, o sea que entró en la joda en seguida. Incluso le dijo que él también cuando era joven había sido caballero, y que había andado por acá, por allá y por todos lados y le iba diciendo lugares que eran en realidad todos donde vivía la peor gente, como esos lugares de acá donde viven peruanos, bolivianos, paraguayos, gente que roba, que afana, que son sucios, que tienen mil hijos, ésos. O sea, el tipo era un delincuente y incluso había caído preso varias veces, pero figuraba delante del Quijote que eso todo lo hacía de caballero, que eran aventuras de caballeros. Y también que se había ido a vivir a ese “castillo”, entre comillas, para recibir a todos los caballeros andantes, y ahí irónicamente le dice que también quería compartir con los caballeros andantes el dinero que traían, porque para el que lo escribió al libro le convenía poner en esa época que los dueños de los lugares esos para hacer noche o comer algo eran unos ladrones que se robaban las cosas de los que quedaban a dormir o que les cobraba carísimo en su época a las personas que iban a esos lugares, pero todo eso es más para gente que le gusta averiguar más sobre esas cosas que son más de la época que del argumento en sí.

          Igual el Quijote no tenía un peso, así que no le iban a poder robar nada digamos, y el dueño del lugar le preguntó por qué no tenía plata, y él le dijo que porque no había ningún libro de los que él había leído que dijera que los caballeros tenían que tener plata. Entonces el dueño de la posada le dijo que en esos libros no decía nada porque estaba sobreentendido, pero que por una cuestión de lógica y de sentido común no quería decir que no llevaran ropa limpia en lo que sería el bolso de ellos y que tampoco por supuesto que no llevaran plata, que era más que elemental. Y que también llevaban una poción tipo mágica que les curaba las heridas, o de última alguna crema, algo así tipo merthiolate, algo para cuando se lastimaban. Y además, no contento con esto, le dijo que como el caso de él que no llevaba ningún escudero (o sea, no tenía ayudante, porque todavía no había aparecido Sancho Panza, el Quijote al principio salía solo solo, fijate que todavía ni hablamos de Sancho Panza ni de nadie), como él no tenía ningún ayudante, lo que sí tenía que tener era alguna bolsa tipo riñonera bien escondida donde guarde la plata, que se lo recomendaba lo mismo que las curitas y eso. Don Quijote le dijo que sí, y agarró y se fue a hacer su ceremonia de estar con las armas, que no era como te dije en la caballeriza en sí, sino que era en otro lado, pero todo ahí cerca.

          Te imaginás que el dueño del lugar se lo contó a todo el mundo cagándose de risa del tipo, y lo primero que hicieron es salir todos juntos a ver desde lejos qué hacía el Quijote, que en realidad lo único que hacía era pasearse por ahí y mirar fijamente en su locura las armas que iba a llevar él cuando saliera, y era todos morirse, pero morirse, de risa. Pero justo viene uno con un montón de mulas y el Quijote justo había apoyado las armas arriba de lo que sería un bebedero para vacas, caballos, etc., todo tipo de animal. ¡Así que había que ir a sacarlo de ahí!, porque tomá en cuenta que Don Quijote no tenía un peso y que mal que mal el tipo que llevaba las mulas algo le iba a pagar al dueño del lugar, así que entre dejarlo ahí que hiciera lo que quisiera y sacarlo unos minutos para que el dueño del lugar se gane aunque sea algo, te imaginás que no había mucho en qué pensar, además como ya sabemos el otro estaba... loco, exacto.

          Bueno, como era de preveeeer, el Quijote lo quiso sacar a los gritos, lo amenazó de muerte, etc. Pero el que llevaba las mulas, o sea el arriero, no le hizo caso. Viste que esos tipos así ignorantes no hablan mucho, así que directamente fue y le quiso sacar las supuestas “armas” que había puesto el Quijote arriba del bebedero de animales, pero entonces agarró el Quijote y le dio un tremendo palazo en la cabeza que casi se la rompe. Y después vino otro y lo mismo: le rajó la cabeza de otro palazo. Claro, con todos los ruidos, los tipos que lo habían dejado al loco solo salieron a ver qué pasaba.          Y claro, él al primero que vio es a una de las prostitutas que estaban ahí, y como loco que era, se pensó que era una gran señora, así que empezó tipo a dedicarle el triunfo, algo así. Mientras tanto, ya venían viniendo los amigos de los arrieros que él había golpeado, y como si se acercaban él les iba a pegar, no tuvieron mejor idea que empezar a los piedrazos contra el Quijote, porque claro, ¡los animales que ellos llevaban, las ovejas, las mulas, qué sé yo, tenía que tomar agua! ¡No se iban a hacer kilómetros y kilómetros para nada!

          Ahí Don Quijote un poco se tiró contra el dueño del lugar, que él pensaba que era caballero, porque en teoría no podía dejar que le hicieran cualquier cosa a alguien que iba a ser nombrado caballero, así que por un lado quería agarrarlo al dueño del lugar y darle su merecido, pero por otro lado había una ley de los caballeros que decía que si vos no eras caballero no podías pelear contra otro caballero, ahora, si los dos eran caballeros, ahí recién sí. Pero Don Quijote supuestamente todavía no era caballero, porque como te dije tenía que pasar toda la noche en vela, después ser nombrado caballero, etc. Pero lo que sí, encaró contra los que le tiraban piedras y los amenazó con que si seguían les iba a dar su merecido, a lo que los que tiraban piedras pararon, porque entre que un poco se asustaron y otro poco que les decía el dueño del lugar, bueno, al final pararon. Y al final también Don Quijote volvió a seguir haciendo lo que estaba haciendo.

          Pero claro, el dueño del lugar dijo que “esto no puede seguir así”, así que fue y habló con Don Quijote, y le dijo que en realidad no se tenía que pasar toda la noche mirando las armas que iba a usar, que no tenía que hacer nada de eso, y que él tenía un método para que se transformara en seguida en caballero. O sea, que con las dos horas que había estado con las armas ya era más que suficiente, y además eran dos toques nada más, uno en el cuello y otro en la espalda, todos con la espada de él, y listo. Don Quijote estuvo muy de acuerdo, y le dijo que ya estaba por empezar a pelearse con todo el mundo porque lo habían tratado así como a él no le gustaba, que le iba a pegar a cualquiera pero excepto a los que el dueño del lugar le dijera que no, todo por respeto a él.

          Así que en seguida el dueño del lugar haciéndose el solemne le dijo a Don Quijote que se arrodillara, agarró un libro de por ahí y empezó a murmurar cosas sin sentido que solamente las escuchaba él y nadie más, y después llamó a una de las prostitutas y le dijo que le pusiera la espada en el cinto, a lo cual la mujer, que él pensaba que era una doncella, le deseó buena suerte. A lo cual Don Quijote le preguntó cómo se llamaba, y ella le dijo que “Tolosa”, que era hija de un tipo modisto que vivía en Toledo, cerca de las tiendas de ahí, algo lo que sería tipo Once acá. Le dijo también, siguiéndole el tren, que ella iba a hacer lo que él quisiera aunque estuvieran lejos el uno del otro. Así que él lo único que le ordenó fue que se pusiera “Doña Tolosa”, porque llamarse así con el “Doña” era algo muy bien visto en aquella época. Había también otra prostituta que se llamaba “Molinera”, que decía que era hija de un “honrado molinero” (lo cual es otra cosa así en chiste, porque para la época los molineros eran también tenidos como unos ladrones, y más, porque las hijas de los molineros eran consideradas tipo unas atorrantas, igual tampoco viene mucho al caso). Así que con ésta hizo lo mismo que con la otra y le puso “Doña” y le prometió mil cosas como a la otra.

          Así que una vez que todo terminó, agarró Don Quijote y se abrazó con el dueño del lugar, diciéndole cosas que no entendía nadie, y además no terminaba nunca. Pero todos tenían ganas de que se vaya, así que el dueño del lugar, hablándole en el mismo idioma pero mucho más corto, para que se vaya, lo despidió, y así de noche como era agarró Don Quijote y se subió a su caballo Rocinante y se fue sin pagar lo que debía, porque no tenía plata y además porque el dueño para que se vaya rápido tampoco osó pedirle nada.

miércoles, 25 de marzo de 2009

EL DATO (XXI) - MISERIAS DE LA CLASE MEDIA


  • Muchos individuos de clase media que habitan en edificios de "propiedad horizontal" usurpan los compartimentos destinados a colocar la basura doméstica, ubicados corrientemente en los rellanos de las escaleras que comunican un piso con otro. Así, los usan de "baulera".


  • Una forma usual de apropiación de este espacio es la colocación de cadenas y candados en las puertas del gabinete.


  • Sólo pocos vecinos -cuando no ninguno- levantan voces de protesta frente a esta actitud tiránica de los propietarios. En las reuniones de consorcio, cuando se propone la cuestión sobre el tapete de discusión, la mayoría argumenta que existen otros temas más importantes de qué hablar.


  • Otra modalidad similar de extensión de la personalidad y del afán de propiedad de estos individuos consiste en apropiarse del pasillo común, construyendo una pared medianera algunos metros más allá de la puerta de entrada de la unidad.

jueves, 5 de marzo de 2009

DIADEMAS DEL HABLA VULGAR

          El diario Clarín de hoy, en su edición digital, presenta el siguiente mamarracho gramático, fruto de su vocación por adaptarse al habla de la clase media:


Se adelantaron y hay más casos de gripe y alergias por el clima


          ¿Qué calificación pondría un maestro de cuarto grado a la construcción de esta "oración"?

          ¿Quién influye a qué? ¿El habla de la clase media a la gramática del Clarín o la gramática del Clarín al habla de la clase media?

miércoles, 4 de marzo de 2009

UNA TARDE EN EL SUPERMERCADO

          (Al repositor de mercaderías) -Perdón, ¿sabrías decirme en qué góndola están las mayonesas?

          -No. Preguntá en la caja.

          -Gracias.

OÍDO AL PASAR - CHICAS DE VACACIONES

          -Martín ya está allá, pero ella se vuelve recién el sábado. Lo que ella dice es que se lo va a transar dos días y después volaste...

          -Totalmente.

lunes, 2 de marzo de 2009

POLISEMIA DECADENTE (V) - GAS

gas: El gas de petróleo utilizado en las cocinas, termotanques, calefones y estufas. Lo que es fundamental es que tengas luz y gas por lo menos. Después el resto... pero hoy por hoy no se puede vivir sin gas o sin luz, eso es te diría elemental.


G.N.C., gas utilizado como combustible en algunos automóviles.Ya desde hace mucho que al taxi lo tenés que tener a G.N.C., si no, olvidate. No podés.


Voz empleada para evitar o disimular los efectos emotivos negativos de la palabra pedo. Yo creo que alguien dejó escapar un gas, no sé. El que fue es un asqueroso.


Fluido con el que se rellenan los globos que se venden en las plazas y paseos públicos. Para que el globo te quede siempre parado arriba te tenés que comprar uno de ésos que se hacen con gas.


auto a gas: Automóvil cuyo combustible es el Gas Natural Comprimido o G.N.C. Claro fijate lo que te sale pero también fijate que es un auto a gas, son otros costos.

gas domiciliario: Voz de aire periodístico que designa el gas de petróleo utilizado en las casas. Aumenta el gas domiciliario un 400%.


gas mostaza: Gas letal del que sólo tienen conocimiento los aficionados a la historia de las Guerras Mundiales. Y te tiraban gas mostaza y ahí sí que no había para dónde ir.

gas natural: Gas, gas de petróleo que se provee a las casas. Fijate que tiene que decir "para gas natural".

boleta de gas: Factura que expresa el monto devengado por la provisión de gas domiciliario.

cámara de gas: a.- Recinto de los campos de concentración nazis en donde se masacraba población civil judía, especie de baño colectivo de cuyas duchas, en vez de agua, despedía un gas letal que algunos integrantes de la clase media conocen se llamaba ZYKLON. Ahí pasaron una película que a la gente la llevaban a la cámara de gas. b.- Recinto en el que se procede a la ejecución de los condenados a muerte en algunas partes de Estados Unidos. Yo no sé bien qué método usar, si la cámara de gas, o esa inyección que te dan en algunos lados o no sé, pero la pena de muerte para algunos casos hay que darla sí o sí, porque no puede ser.


caño de gas: Tubería de una pared que transporta el gas domiciliario. Por acá pasa el caño de gas.

caños de gas; los caños del gas: Conjunto de tuberías de una casa que transportan el gas. Yo no sé por dónde pasan los caños del gas: un día voy a clavar un clavo y me va a explotar toda la casa.

cargar gas: Reponer el gas (G.N.C.) utilizado como combustible de un automóvil. ¿Me aguantás que tengo que cargar gas?

¡dale gas!: Expresión de índole radiofónica utilizada para impulsar el seguimiento de una actividad cualquiera. La impuso un locutor de apellido González Oro.

equipo de gas: Tanque y otros elementos de que se compone la instalación que permite a un automóvil funcionar con gas como combustible. Lo malo de pasarte a gas es que el equipo de gas te ocupa medio baúl.


escape de gas: (forma apocopada: escape) a.- En general, pérdida de gas evidenciada en una cañería o en un artefacto que funciona a gas de petróleo. Che, qué olor a gas, ¿no tendrás un escape de gas? b.- Lugar en el que se produce esa pérdida. Mirá, acá tenés el escape de gas.

estación de gas: Estación de servicio que expende G.N.C. La estación de gas no es ni más ni menos negocio que la estación de servicio: yo conozco varios que se pusieron una estación de G.N.C. que por más que la pelearon no pudieron con los costos.

instalar el gas, poner el gas: Realizar los trabajos necesarios para proveer gas en una casa. Ya está todo, ahora tienen que venir a instalar el gas y a poner la luz.

llave de gas: Palanca que interrumpe o permite el paso del gas en una cañería, en especial en el ámbito doméstico. ¿Dónde tenés la llave de gas?

máscara de gas: Máscara utilizada en la guerra para evitar los efectos producidos por los gases tóxicos. La máscara de gas se inventó en la Primera Guerra Mundial, mucho antes de la Segunda.

medidor del gas: Aparato que registra el consumo domiciliario de gas natural. Yo cuando era chico y éramos pobres, tocábamos el medidor del gas para que el inspector no se dé cuenta de que gastábamos gas.

salir gas: Emanar gas de la cocina, el calefón o la estufa. Prendé rápido porque si sale gas mucho tiempo después puede ser que explote todo.

no salir gas: No emanar gas doméstico de los artefactos que funcionan con ese fluido, en razón de encontrarse averiados o de existir defectos en la red de suministro. Voy prendo la hornalla y no sale gas... le digo a Ricardo: Ricardo, ¿pagaste el gas? "No sé", me dice, mirá vos...

tener gas: a.- Asignar gas para la venta una estación de venta de G.N.C., cuando la mayoría de los lugares de expendio no poseen el fluido o lo reservan para venderlo a mayor precio. No vayás a la de Juan B. Justo porque no tiene gas, andá a la de San Martín. Sí, pero no sé si llego... b.- Pasar el fluido por los caños del gas. No tengo gas hasta el lunes, porque pagamos el viernes pero dicen que hasta el lunes no pueden venir los inspectores.

tener gases: Padecer meteorismo. La beba llora no porque le duela nada, sino porque lo que tiene es que tiene gases.

pagar el gas: Abonar la afactura de gas doméstico. Pagá el gas porque si no te lo cortan.

pasarse a gas: Adecuar el automóvil a fin de que sea apto para funcionar con G.N.C. Yo te voy a decir que si no te pasás ya a gas vas a gastar el triple o más de lo que ya gastaste. Tenés que pensar que pasarse a gas no es un gasto sino que es una inversión, a la larga lo vas a sentir.


(Del Diccionario de la Clase Media Porteña, de improbable aparición)

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miércoles, 25 de febrero de 2009

OÍDO AL PASAR

-Vo tené que ser más piola, ¿entendés?

lunes, 23 de febrero de 2009

DON QUIJOTE DE LA MANCHA PARA LA CLASE MEDIA PORTEÑA - CAPÍTULO II

          Don Quijote no quería esperar más para salir a hacer cosas como él quería, porque se creía que los caballeros como él hacían falta, o sea él se creía importante, porque quería hacer muchas cosas que hacían los caballeros como él le gustaba ser desde que se volvió loco. Entonces agarró, no le dijo nada a nadie y un día se levantó temprano y se fue antes que saliera el sol. Antes se puso todo eso que había hecho antes, y así como estaba agarró para el lado del campo arrancando desde un corral.
          Pero enseguida se le vino a la cabeza que a él no lo había hecho caballero nadie, y eso lo desesperó, viste, a punto tal que casi se vuelve a la casa llorando. Y eso quería decir que antes se tenía que jurar que vos eras caballero con otro caballero que te decía así solemnemente que vos eras caballero, ¿entendés? Y a él eso no le había pasado, entonces imaginate, en un loco como él... Porque además según lo que él había leído el que no era caballero solamente tenía que pelear con tipos que no eran caballeros, o sea, NO PODÍA pelear con un caballero que sí había jurado y todo eso. Pero no había ningún lugar de estudiar para caballero, así que ésa era la forma de recibirse de caballero allá en aquella época, anos ha. Y además tampoco podía usar la espada ni podía tener dibujitos esos que lleva el escudo, viste?
          Pero el chabón estaba tan loco que en vez de dejar todo y volverse, agarró y dijo que iba a jurar frente a alguno que pase por ahí por donde él estaba, que era algo que parece que también hacían los caballeros. Así que no se hizo ningún problema y se fue por donde el caballo se quería ir, porque así eran las aventuras que él había leído.
          Y mientras andaba el tipo decía, re loco, hablaba así en español como se hablaba antes, y decía que sí, que él iba a ser el mejor caballero, o sea en voz alta hablaba y no había nadie ¿viste?, decía “sí, yo soy el mejor y mirá encima qué linda que está la mañana cuando sale el sol y qué sé yo, etcétera etcétera”. “Cuántas cosas que voy a hacer”, decía, “y qué famoso que voy a hacer” y que pito y que flauta. “Y que alguien va a escribir mi historia, y que en mi historia pongan también a Rocinante que es mi caballo”, bueno. Y también se hacía el enamorado de Dulcinea, bah, para él él estaba enamorado de Dulcinea, y también decía cosas así tipo a los gritos por el campo, pero horas y horas, y encima empezaba a hacer calor y el tipo sentía como que se derretía, ¿viste? pero estaba tan loco que no le importaba.           El tipo SE MORÍA porque pasara algo, para empezar a hacer de caballero andante como él quería, pero no pasaba nada. Y así todo el día, y a la noche Don Quijote ya estaba muerto de hambre y re cansado, cosa que tenía que ir YA MISMO a algún lado a descansar, y de pronto apareció un lugar tipo un hotel o algo así que también te daban de comer, pero igual estaba re lejos.
          Bueno, al final llegó y vio dos negras así putísimas (porque otra palabra no hay) que se habían subido a unas carretas de unos negros que llevaban ganado a Sevilla pero que ahora las minas estaban en la puerta hablando boludeces, y él se creyó que eran tipo princesas y que el hotel ese, que era tipo un rancho cualunque, el hotel era un castillo. Así que se paró delante de la puerta, serían calculale unos diez, veinte metros, esperando que saliera alguno de esos enanos bufones que tenían los reyes a recibirlo o a anunciar que llegaba un caballero, o sea que vos tenés que pensar que el tipo se sabía todo lo que había leído, era IMPRESIONANTE la memoria que tenía para esas cosas que JAMÁS pasaban en la realidad. O sea que eso JAMÁS iba a pasar, pero justo pasa un tipo llevando unos chanchos que los llamaba con un cuerno que se usaba para cazar, y entonces el chanchero hace “tuu” “tuu” con el cuerno para llamar a los chanchos que vengan, y ahí Don Quijote se cree que le están anunciando que pase, todo en SU imaginación. Te imaginás lo que fue cuando las dos negras ignorantes lo ven entrar así vestido, se MORÍAN de miedo; encima Don Quijote se da cuenta y les habla en español antiguo, que no se vayan, que él las va a defender, que qué sé yo... Encima Don Quijote las trataba re bien y las minas eran dos yeguas mal que se encamaban con cualquiera, que encima en esa época estaba re mal visto, y entonces después como que descargaron y se le entraron a cagar de risa (bien de negra, viste, porque ya había pasado SUPUESTAMENTE el peligro y ya no necesitaban a nadie), y al principio el tipo se la aguantó, pero después medio que se iba enojando, hasta que vino el dueño del hotel a ver qué pasaba y TAMBIÉN se entró a cagar de risa de Don Quijote como estaba vestido y las boludeces que decía. Pero al final para que no se armara lío le dijo así hablándole bien que pase, que no había camas para dormir pero que capaz comida o algo así había (o sea, te das cuenta que ningún cinco estrellas). Y encima Don Quijote entraba recitando poesía y diciendo que eso era un castillo, pero el dueño del hotel se creía que le decía que él era de Castilla, aunque él era de Andalucía, bueno, no importa, la cosa es que entró y el tipo estaba mal porque no había comido nada en todo el día, imaginate.
          Bueno, las minitas entraron en el juego y le iban sacando todo, tratándolo bien para que no se enojara, pero lo que no le pudieron sacar es todo lo que es la parte de arriba de lo que sería la armadura, o sea que Don Quijote se quedó con el casco puesto porque no se lo pudieron sacar. Ridículo. Y ahí empieza a recitar y a decir que él es Don Quijote y que va a hacer todo lo que haga falta para salvar el honor de las negras chotas esas que él creía que eran princesas o algo así. Pero ellas no le decían nada, viste, ¿qué le iban a decir si estaba loco? Y además imaginate dos negras atorrantas al lado de un loco como de lo que hoy sería 70 80 años vestido como un loco. Igual le preguntaron si no quería comer algo y él dijo que cualquier cosa. Pero justo ese día era viernes y no había nada, solamente un poco de pescado, igual él dijo que sí.
          No sabés lo que era verlo comer, porque acordate que tenía puesto el casco.... Hubo que darle de comer en la boca, le daban de comer las dos negras matándose de risa. Pero lo que sí que no pudieron fue darle agua para tomar, porque se chorreaba todo, pensá que con el casco... Así que el dueño del hotel agarró y con una caña agujereada hizo una pajita y mientras le ponía vino en un vaso el otro chupaba... un plato.Y justo entró otro que también tenía chanchos, pero éste se dedicaba a cortarles las bolas no sé para qué, en serio, dice así, vos por ahí pensabas que el Quijote era todo así, vos queréis, os te digo lo que pensáis pero no, también tiene malas palabras, qué te pensás. El tipo tenía un pito que lo tocaba para que los chanchos se le acercaran, o se fueran, no sé. Y justo tocó el pito, y cuando estaba tocando el pito Don Quijote se creía que era la música tipo del rey que le habían puesto porque venía un caballero que era él, y el tipo se sentía pero bárbaro, a sus anchas, aunque lo que le molestaba era que todavía nadie lo había nombrado caballero. O sea que hacía todo lo que hacía un caballero, para él él estaba en un castillo con enanos, con princesas, con todo lo que tiene que tener un castillo que se precie de tal, pero en los papeles no era todavía nada, entonces estaba re preocupado por eso, porque volvemos al principio, él había leído que los que no eran nombrados caballeros no podían tener aventuras de caballeros, y eso a él no le gustaba nada.
          Igual era alguien que no es que se conformaba con algo que no le gustaba, ponía todo para que las cosas salieran bien, que es lo que yo pienso que hay que rescatar no sólo en él sino que en cualquiera, en cualquier persona. Eso sin dejar de mostrarse como uno realmente es y viviendo siempre el presente a pleno.

martes, 17 de febrero de 2009

IMÁGENES DE LA DECADENCIA DEL BARRIO DE FLORES

          Tengo un amigo que posee una energía vital de la que carezco, y ese particular motor lo impulsa a seguir luchando contra quienes toda batalla está perdida. Pero mi amigo es, además, un artista, un vanguardista cultural cuyo terreno de disputa es el talento; de modo que, lejos de agobiarse por el número sideral que imprime a las cosas la medianía, practica a los gritos virtuosos su oficio con la esperanza de redimir a los irrecuperables, mostrando y difundiendo la verdad.

          Renunció a los fáciles placeres del sueldo: hasta la más ínfima arveja de su plato es producto de un esfuerzo contramarea que es a la vez reflejo de su ideario. Despojado de obras sociales, vacaciones, automóvil y otras seguridades y parafernalias de clase media, mi amigo trabaja.

          Es la única persona que conozco que, exento de todo racismo, sostiene frente a quien se lo discuta -que son muchos- y con la convicción de un filósofo asentado, que un extranjero limítrofe tiene el mismo derecho que él de atenderse en un hospital público. Así ha esperado durante diez meses, sufriendo espasmos vesiculares diarios, un turno de quirófano, precedido por decenas de pacientes de origen boliviano, peruano y paraguayo, a quienes gratamente reconocía el derecho de ser atendidos "según orden de llegada" en contraste con el desprecio que les dirige sin tapujos la totalidad de la clase media porteña.

          Por otra parte, el estrecho sitial en el que se ubican los de su estirpe, lo ha obligado no a cultivar la severidad virtuosa del medio tono en la que el diálogo fluye; sino a gritar a los lejanos desposeídos, y aferrado a ese grito -que es también su lucha- continúa lanzándose al vacío de la consideración iletrada y ajena, proyectando a los negados guirnaldas hechas de esencia, aun sin esperar los milagros de la ósmosis, y le basta la sola posibilidad de su acaecimiento, aunque nunca se entere de la mínima redención individual.

          Últimamente ha ideado -junto con otros de su misma vital condición- un pequeño documental, cuya segunda parte verá la luz próximamente. En él, se retrata clara y tristemente lo que la clase media ha querido del barrio de Flores, otrora microclima de dignidad en relación de dependencia.

          Yo lo he disfrutado entristecido y emocionado.




          Recomiendo especialmente el proyecto "Cine en las Plazas" que él y otros de su inestimable amistad llevan a cabo en sus ratos libres, prescindiendo de las pavadas oficinistas del tipo "after hour"; como así también la lectura de su página web (http://cineenlasplazas.blogspot.com/); en especial, las quejas horrorosas de los vecinos linderos de la Plaza Italia descerrajadas en los comentarios, hilo por el cual se advierte el ovillo de la acendrada voluntad de fascismo que mal los ilustra.

          Por su empeño, que admiro y aliento; por la hermosa austeridad de sus pretensiones y por el camino hasta ahora recorrido, mi amigo ingresa hoy al círculo de Los Elegidos, para sonrojo vergonzoso de los que, como yo, han entregado armas de rendición.


Lectura relacionada en este mismo blog: Pequeños propietarios, 13 de marzo de 2008.

domingo, 15 de febrero de 2009

PROPUESTA DE VALOR PARA EL "RECAMBIO TURÍSTICO"


En beneficio de la virtud, ¿condescenderían Uds. a "re-cambiarse", pero por OTROS?