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lunes, 2 de marzo de 2009

SIEMPRE

          ...reivindicaciones disfónicas que hacían que yo también quedara mirándote, torciendo el gesto hacia la risa adolescente, escondiéndome a las consecuencias más lacerantes de tus ajetreos de mujer servida, de tu pertinencia más instalada, y entonces era solamente un hombre ridiculizado por una desnudez inabordable que ya me tuvo y que ahora se iba enroscada en guirnaldas vencidas de horrores tácitos, la estela de presencias enclavada en todos los aires, esa mirada de ya te lo dije tan tuya, de no lo compliques más, mientras notaba en cuanta piel que no te importaba y en el arqueo repentino de tus cejas algo que tu soberbia todavía no alcanzaba a potenciar para que me hiriera; sin otra aclaración sabías con inconcebible certeza la superación de todas mis virtudes y callabas como una soberana que ya dijo todo, deteniéndote en medio de la camisa para avergonzar con tu simetría efímera y persistente de mujer en serio, más que mi hombría, que mi estirpe grotesca de caballero de la noche apócrifo.

          Ya sé que no, que ninguna de mis imprecaciones lacrimosas te mella, que serás siempre, siempre, aunque estés muerta ahora y sólo haya este aire y tu renuncia y la mía.

jueves, 18 de septiembre de 2008

DESAMOR DE SEXTO BE

          Pero no, ahora te tomó un vahído de esos de quererme y te veo cómo sos y me arrepiento, tus piernas de andadora tenedora de hijos, qué será de tus pechos no no.
          Me gustaban tus manos, tus muslos, me pasa por mirarlos, por perverso microfísico, y ahora te enamoraste y mirá, no, no sé cómo no abandono los pinceles y me voy, te recogiste el cabello, estiraste el cuello para mostrarme más de lo que hay, creés en mí como artista y me ¡admirás! dijiste llorando pero se te murieron los pechos y no sé con qué sostener tu decadencia, que es más mía que otra cosa, cómo ir ligando razones que me duermen para que continúe tu claudicación sí, sí, tenés razón, no soy más que nadie.
          Habrá quién te acaricie, las hormonas están a la vuelta, ni siquiera que te arregles un poco sos... bonita, más allá de lo que yo...
          Perdón, soy un irresponsable, perdón, mirá... No, no es necesario, cubrite, no, no te condenes... (Y me dan risa tus muñecas fregando desnuda la nariz, me da tremenda gracia tu estereotipo de modelo de artista, tu intento torpe de estilizar esa estirpe de langosta que aquella noche no sé cómo y después tampoco; me decís te quiero y me río, te escucho llorar con la espalda arqueada moqueando en las palmas o cruzada de brazos y no me acerco para que estés más desnuda, atacada de leve transpiración de vergüenza, no te quiero y me da por reírme de tu bigote incipiente, de tus dientes imperfectos como los míos, de tus talones arrugados y tus pies de energúmena de quinto año nacional; me río de tu baba que me ama y de las hebillitas con las que intentaste construir un modelo artístico que no te sale por tu falta de talento, por tu única vocación de madre, por la autopista de única mano en que tus limitaciones creyeron encontrar porvenir de mujer amada como tu madre también ciega te enseñó. Buscá a ese otro Gustavo o Sebastián con el que cabalgabas de rutina, buscalo ahora que no me lo podés enrostrar nunca más, ahora que sabés que su imagen de guiso en una cama de sexto be me da asco de verdad, envolviendo con esas piernas de langosta la peludez de tu macho mediocre, andá con Gustavo, eximime de tu circo de provincia en vez de soltarme con tanto moco y aspiración convulsionada tu novela de segunda. Andá, ahora que tus coitos pasados me importan un comino, aplastados por todos tus mocos e incluso por tu amor, que fructificó de tus coitos pasados como un jardín de hongos de pie. Ahora sí andá a buscar a Sebastián, andá, y sabé que me da risa esa necesidad tan telenovelesca de que revierta mis sentimientos y te ame, no ves que no se puede, no ves además que fuiste vos, tan aferrada al más de lo mismo que te juro que ahora sí me da asco físico imaginarte compartiendo jugos con Gustavo o con Sebastián. No me quieras convencer, porque antes de conocerme tu proyecto era otro. Ahora no vengas con ese folletín del amor, madre mía, no ves lo que sos).

martes, 19 de agosto de 2008

POR LA ETERNIDAD



“¿Qué?”, me han dicho, mordisqueando facturas o esperando orgasmos que otros provoquen: “¿qué?” “¿eh?”, cerrando el entrecejo, dedicándome seis o siete últimos segundos, entregando el pensamiento a la compra, o a la venta, o a la acción inmediata.

“¿Qué, qué, qué?” “¿eh?”

Y entonces ese cansancio en la finitud, mi cansancio que tuvo un inicio como el tiempo de los cristianos, creado por estímulo de todos y que morirá conmigo, diluido en el tiempo de los cristianos y absorbido por la eternidad, en donde los qué, los cómo, los cuánto, los cuánto te debo, se revuelven como un pestañeo mal pestañado; se remolinan como con el dedo de la lagaña, se expulsan a un mismo tiempo en el que la eternidad se desecha para dar paso a.

Y todo esto, en tanto un asalariado con automóvil prende la baliza, estaciona en un lugar prohibido por la autoridad municipal y permite el apeo de una mujer tan arquetípica que nomás baja se apresura para que la tardanza sea menos, para no quedar tan mal, ya sé que está todo bien igual, pero para no quedar tan mal.

Sí, sí, pero ¿qué? No entiendo. No sé... ¿eh? Mirá, en todo caso...

Te dejo.

martes, 22 de julio de 2008

TAN LEJOS



Beberemos en el cráneo del traidor
y con sus dientes haremos un collar,
de sus huesos haremos flautas,
de su piel haremos un tambor;
entonces, bailaremos,

decían los Incas.

Ilusión de revanchas, sed de justicia NUNCA saciada.

Dios no es justo; Dios no tiene voluntad, porque es todo, y al Que Es todo no le falta nada. Dios, entonces, no puede querer, y mucho menos puede querer ser justo.

Sí estamos solos.


(Imagen: pintada en una pared mexicana, extraída del excelente Rincón de Yulifero)

lunes, 30 de junio de 2008

ILUSIÓN TRASCENDENTAL

Acabo de imaginar que alguien a quien apenas conozco moría, y ha sido tan grande la tristeza que me he echado a llorar delante de una decena de tipos que conversan a los gritos, aun a las siete y media de la mañana, dejándose las migas de las medialunas en las comisuras mientras pavean. Uno me escruta en ráfagas de menos de dos segundos, alegre por alguna cosa; la niña que atiende las mesas -por el pañuelo de su abdomen se entiende la múltiple maternidad- viene blandiendo una enorme servilleta y la detengo sonriendo (¿todo bien?).


Buenos Aires es un enchastre: hay tanta humedad que las veredas están mojadas, como si de verdad hubiera llovido sobre todas sus cenizas de basural; el bar está lleno de anónimos que se alegran de nimiedades -como marca el desiderata televisivo del despertar- o se hunden en los periódicos con legitimada avidez de ciudadano interesado en las minucias de la víspera; los portadores de automóviles se ufanan por el empedrado desprovisto y en sus caras se vislumbra la lógica del repuesto; la pequeña burguesía y el asalariado campante atestan los subterráneos con apatía, carne contra carne veinte minutos todos los días nunca será distinto.


Pero ninguna de esas tragedias compensa la de mi maquinada angustia, que ha escogido el recurso infantil de pensar que alguien ha muerto para emerger con ímpetu de velorio concurrido.

sábado, 21 de junio de 2008

CHIMNEY TO HEAVEN


Así que cuando Dios me sonrió encaucé mis yoes, desangré y repudié mis yoes, ennegrecí mis yoes, ahorqué mis yoes entre los cables desprovistos y compré una chimenea al cielo, para morir en su sonrisa amordazada y provisoria como una arandela de chapa.

domingo, 9 de marzo de 2008

BLUES DEL QUE ESTÁ SOLO


Del otro lado, los que se nefregan reduciendo la distancia entre las cejas y apostando a la aún imposible única belleza de las cosas simples, los discutidores de reuniones de consorcio, los compradores de pizza, los donantes liberales de propinas de cincuenta centavos, los que aplauden y vindican que las mayúsculas no llevan tilde. Salvando las garrapatas de Buenos Aires -calor, zanja, bramido fascista, subte de las nueve, Jeremías, Matías, Camila, Sí Señor- evidentemente quedará andar por encima del clima.

El proyecto se deshojó en los márgenes Rivadavia, cero de promedio.

Entonces hubo uno que se cansó, pero a nadie le sigue importando.