Mostrando las entradas con la etiqueta El dato. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta El dato. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de julio de 2009

EL DATO (XXIII)



  • En el cine y en el teatro los personajes comienzan corrientemente a hablar cuando el otro deja de hacerlo. Si uno “pisa” al otro, es para interrumpirlo y porque tal superposición se encuentra prevista en el guion, a fin de lograr algún efecto. Entonces, ese otro acata iocandi causa la interrupción.

  • Ello no sucede en la “vida real”: en lo cotidiano, quien desea decir algo no espera a que el interlocutor en uso de la palabra termine de expresarse: habla, aun más intensamente, por sobre sus palabras; y a veces el interrumpido continúa manifestando lo que venía diciendo, subiendo más el volumen de su voz, de modo que, por mera diferencia estentórea, quede sentado el criterio expresado y con él la dignidad de quien lo dice.

  • Tal arremetida y desprecio contra el discurso del hablante conforma una arista más de la pérdida de la concepción del Otro como prójimo.

  • La razón más clara que sostiene esta afirmación la da el hecho de que nadie hablaría por sobre sus mismas palabras; esto es, nadie se interrumpiría para prevalecer sobre sí mismo.

viernes, 1 de mayo de 2009

EL DATO (XXII)


  • En los distintos Poderes Judiciales esparcidos por el país (con jurisdicción nacional o provincial) los jueces no redactan las sentencias.

  • Los magistrados de todas las instancias, y aun los de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, encomiendan la elaboración de todos los "proyectos" -tal como llaman a los borradores de las sentencias- a funcionarios y empleados a su cargo.

  • Si bien la mayoría de los funcionarios ha estudiado Derecho, muchos de los empleados no son abogados. La modalidad recurrente es que los empleados de menor rango trabajen la mayor parte de los expedientes.

  • La tarea del juez consiste sólo en revisar si los "proyectos" de resolución contienen un discurso más o menos coherente desarrollado en estilo forense, y si quien ha elaborado el borrador olvidó algún detalle de importancia que pudiera eventualmente conformar un antecedente cuya omisión pudiera ser considerada como un grueso error por algún abogado. De acuerdo con el volumen de tareas o su desidia (por ejemplo, en los tribunales colegiados), su misión puede consistir sólo en firmar las resoluciones, sin siquiera leerlas.

  • Libres de otra responsabilidad que no sea la de cumplir cabalmente una orden del superior, los empleados a cargo de decidir materialmente la solución de un conflicto -originado nada menos que en el quebrantamiento de la ley- proyectan su vocación y sus energías más al planeamiento de tiempos de descanso o a la especulación de usos de sus sueldos que a la satisfacción de un ideal de justicia.

  • Esta característica no es más que una de las que componen el ideal de quienes forman parte de este pilar del Estado republicano. Otra es la tendencia a programar hacia el final del año los "feriados largos" del año que entra; otra, la administración de sus cuarenta y cinco días anuales de vacaciones; otra, la exclusión de su sueldo de las reglas generales sobre impuestos y contribuciones; otra, la posibilidad de obtener incontables días de licencias pagos; otra, el desprecio por los abogados y por los ciudadanos que peticionan por carriles ajenos a los intrincados reglamentos que gobiernan el estamento; otra, la liviandad con la que perciben los grandes problemas sociales (por ejemplo, el de la inclusión de los pobres); otra, la satisfacción de necesidades superfluas; otra, la vocación por temas nimios y pasatistas; otra, la omisión de todo compromiso que no se relacione con sus seis o siete horas de prestación de tareas; otra, la ausencia de solidaridad entre compañeros de trabajo; otra, la propagación de rumores de toda índole; otra, la falta de oposición a cualquier actitud del superior -aunque derive en las más injustas situaciones-; otra, el ejercicio de una profunda obsecuencia; otra, el de la más egoísta individualidad.

miércoles, 25 de marzo de 2009

EL DATO (XXI) - MISERIAS DE LA CLASE MEDIA


  • Muchos individuos de clase media que habitan en edificios de "propiedad horizontal" usurpan los compartimentos destinados a colocar la basura doméstica, ubicados corrientemente en los rellanos de las escaleras que comunican un piso con otro. Así, los usan de "baulera".


  • Una forma usual de apropiación de este espacio es la colocación de cadenas y candados en las puertas del gabinete.


  • Sólo pocos vecinos -cuando no ninguno- levantan voces de protesta frente a esta actitud tiránica de los propietarios. En las reuniones de consorcio, cuando se propone la cuestión sobre el tapete de discusión, la mayoría argumenta que existen otros temas más importantes de qué hablar.


  • Otra modalidad similar de extensión de la personalidad y del afán de propiedad de estos individuos consiste en apropiarse del pasillo común, construyendo una pared medianera algunos metros más allá de la puerta de entrada de la unidad.

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL DATO (XX)



  • La clase media no encuentra diferencia entre los significados de las palabras "fuerza" y "potencia". Usa indistintamente ambos términos, en general, para denotar "fuerza".


  • En todo caso, es incapaz de definir -aun vagamente y sin brindar ejemplos- el concepto de "fuerza".

domingo, 15 de febrero de 2009

EL DATO (XIX)



  • Entre la clase media, la ronquera moderada de un hombre es apreciada como signo de masculinidad y contribuye a aportar razón práctica a los dichos del hablante que así se manifiesta.


  • La disfonía producto del consumo de alcohol o de cigarrillos es también percibida como un avance de la afabilidad del locutor. Si éste tiene entre veinte y treinta y cinco años, aproximadamente, esa peculiaridad de la voz es gratamente incorporada y causa al oyente un placer cercano al del trabajo de seducción.


  • Las voces suaves, o aquellas que no son ni graves ni agudas, suelen ser ridiculizadas por los integrantes de la clase media porteña; en especial aquellas muy agudas.


  • El varón de clase media que posee una voz acentuadamente grave esgrime esta característica como una virtud. Sus compañeros, tarde o temprano, le sugieren que tendría que haber estudiado para locutor.

EL DATO (XVIII)

  • Uno de los signos más evidentes de la mediocridad de un músico que ha tenido alguna formación académica es la alteración voluntaria de los tiempos de ejecución de los sonidos.

  • Generalmente esta deformación se perpetra en demostraciones "solistas" de sólo fragmentos, exteriorizados con pretendido sentido didáctico.

  • Ello importa las más de las veces, de parte del limitado instrumentista, una exaltación del valor de la música como fenómeno de la existencia en general y una clara subestimación del oyente, a quien suele considerar de insuficiente capacidad para captar lo que él cree determinar como una esencia.

  • Esta medianía intrascendente suele manifestarse plenamente al ejecutarse la "obra" de principio a fin y muy especialmente junto a otros músicos, lapso en el cual todos ellos compensarán sus talentos por el despliegue de movimientos de carácter espasmódico a los que asignarán tácitamente virtualidad mística.

martes, 10 de febrero de 2009

EL DATO (XVII)



  • Los individuos que componen la clase media porteña que se reconoce católica, a la vez se declaran "no practicantes".

  • Este desinterés por el seguimiento de los ritos y de las normas de conducta inherentes al credo se funda en razones de desconocimiento, pereza o desidia; y no en cuestionamientos relacionados con actitudes de oposición ideológica al dogma.

  • Ello en los hechos importa la omisión del ejercicio de las obligaciones que surgen de la doctrina a la que han adherido, circunstancia que en definitiva se traduce en la falta de observación aun de sus principios elementales.

  • Algunos ejemplos de la afirmación anterior son: la asignación a los hijos de nombres que no tienen su origen en el santoral, incluso de nombres paganos; la relativización del valor sacramental del matrimonio, traducida las más de las veces en infidelidades, embarazos por terceros, abandonos y ruptura voluntaria del vínculo; el desconocimiento de las virtudes teologales y de las cardinales -de estas últimas, los individuos de clase media no ejercen cabalmente ninguna-; la percepción del prójimo en una dimensión distinta de la fraternal impuesta por el dogma, que se extiende aun a los casos de error o comisión de delitos dolosos; el palmario rechazo de la concepción del sexo como elemento sólo de procreación -reflejo del mandato de multiplicación-; la tendencia a aferrarse a los bienes materiales antes que a cultivar la plenitud espiritual; el reemplazo y confusión de la plenitud espiritual con la tranquilidad o gozo provenientes de la propiedad de bienes materiales; la práctica del aborto; la acaloradamente defendida separación entre "Religión" e "Iglesia"; la práctica diaria de propinar al ofensor "otra herida" antes que enseñar "otra mejilla"; el incurrimiento cotidiano y desprovisto de toda culpa en cada uno de los siete pecados capitales -muy especialmente la gula, la ira, la envidia y la soberbia-, etc.

  • En este punto resulta fácil advertir que para la clase media porteña el catolicismo posee la virtualidad de infundir una "condición" antes que labrar una senda confesional. Lo mismo propugna en relación a quienes comulgan cualesquiera de los demás credos.

  • Sin embargo, y a pesar de que el catolicismo postula la igualdad de los hombres ante Dios, la "condición" católica es apreciada por los miembros de este estamento como una ventaja comparativa respecto de otras cualidades que informan la personalidad en general, y también respecto del cultivo de ideologías, artes o ciencias. Para la clase media porteña es mejor ser católico que ateo, judío, brahmán, budista, mahometano o que pertenecer a un culto de origen africano.

  • En suma, la clase media porteña adhiere como rito de pertenencia a una institución de la que, en el mejor de los casos, desconoce sus principios elementales, sus elaboraciones doctrinarias y su organización, y respecto de la cual desdeña tanto sus autoridades cuanto las reglas de conducta que impone el dogma, conformándose de este modo con la sola pertenencia formal, desprovista de contenido material y espiritual.

sábado, 10 de enero de 2009

EL DATO (XVI)

  • La mayor parte de los adultos de clase media es incapaz de realizar una división por dos cifras, si no es utilizando una calculadora.

  • La casi totalidad ignora la utilidad de las raíces cuadradas.

  • Toda la clase media, a salvo la universitaria de masas, desconoce el mecanismo de extracción de las raíces cúbicas.

  • A excepción de la mayoría de los comerciantes, el resto también presenta dificultades en la utilización de los aparatos de calcular, y suele recurrir al auxilio de los más jóvenes, en especial para tipear correctamente y de una vez los caracteres que componen una suma, resta o multiplicación sencillas.

domingo, 21 de diciembre de 2008

EL DATO (XV)




  • Cuando un integrante de la clase media detenta una dosis cualquiera de poder, lo ejerce despóticamente.

  • En esa instancia, considera lícito su accionar en razón de haber superado el "pago" de un pretendido "derecho de piso"; una especie de conjunto de experiencias previas de sometimiento que lo habilitan a su vez a someter activamente al prójimo que voluntariamente se coloca de alguna manera bajo su dependencia.

  • De este modo, encuentra algún resquicio de justificación de actitudes palmariamente alejadas de la ética más elemental; y a la vez, alienta la construcción de otra ética, afín al comportamiento "natural" del hombre de la calle, y a la que asigna finalmente más valor que a cualquier metafísica de las costumbres.

lunes, 10 de noviembre de 2008

EL DATO (XIV)



  • La mayoría de la clase media porteña eligió Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires al millonario Mauricio Macri por dos razones. La primera, su deseo de "limpiar" la ciudad de negros y delincuentes, acción de gobierno para la cual lo creen al extremo capaz, dado su carácter empresarial y su pertenencia a la raza blanca.


  • El segundo motivo, un asombroso razonamiento por analogía: Si Macri sacó campeón a Boca después de tantos años y levantó el club de donde estaba, yo creo que con la Ciudad puede hacer lo mismo, y lo va a hacer.


  • A la clase media porteña no le importó, por entonces, que el elegido perteneciera a una de las élites económicas más encumbradas del país, cuyos negociados y asociaciones con el poder cadyuvaron al acrecentamiento de la brecha entre ricos y pobres en más de un 700% en treinta años.


  • Tampoco tomó en cuenta las acusaciones de contrabando que pesaban sobre él y su padre, que le valieron sendas condenas en primera y segunda instancia y que sólo alcanzaron veredicto absolutorio en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mediante el voto de jueces comprados que fueron posteriormente juzgados y removidos de su cargo por -entre otros- ese acto de corrupción.


  • Hasta el momento no se ha cumplido ninguno de los objetivos publicitados por el partido del electo. No obstante ello, en la ciudad ha aumentado el precio de los peajes, el de la hora de estacionamiento en la vía pública, el del boleto de los cines y teatros comunales; ha aumentado el sueldo del personal jerárquico del gobierno; ha disminuido la cantidad de zonas en las que se podía antes estacionar gratuitamente; se ha duplicado, triplicado y hasta cuadruplicado el impuesto inmobiliario; se ha duplicado y hasta triplicado el impuesto a la radicación de automóviles; no ha aumentado el presupuesto de mantenimiento de los hospitales públicos ni el presupuesto educativo; los niños de las escuelas públicas reciben menos alimento provisto por el Estado local; se han colocado más aparatos de medición de faltas de tránsito; bajo el pretexto de traer el asfalto, la ciudad contrata, a pesar de la prohibicion constitucional, con empresas del "Grupo Macri" y vende uno por uno a compradores particulares que viven en countries los cientos de miles de bloques de piedra que extraen de las calles y que pertenecen a canteras ya agotadas; gran cantidad de aceras ha trocado las baldosas centenarias y ornamentales por "cemento peinado" colocado por empresas del "Grupo"; los inspectores municipales exigen a los consorcios de copropietarios la realización de aparentes "obras de mantenimiento" carísimas, bajo apercibimiento de altísimas multas; a pesar de la promesa de construir más líneas de subterráneos y prolongar las existentes, ya ha declarado que nada hará al respecto, salvo comprar vagones suplementarios a través de una empresa del "Grupo"; se ha dejado de fijar en las esquinas rampas para discapacitados; se ha suspendido más de la mitad de las actividades culturales que solventaba la ciudad, entre ellas, la celebración del carnaval; a pesar de que durante este corto período de gobierno Buenos Aires se ha inundado cada vez que arrecia sobre ella un temporal, el Jefe de Gobierno ha dicho con toda soltura que puede esperarse que tal situación se repita por los próximos cinco años; uno de sus proyectos holísticos -hasta ahora detenido en su ejecución- propone demoler los hospitales neuropsiquiátricos y construir allí una "Ciudad Ejecutiva" moderna, sede del gobierno y de los ministerios; ha intentado realizar gestiones con los gobernadores para que los enfermos provinciales no vengan a curarse a los hospitales porteños; lo mismo ha hecho respecto de la asistencia de niños peruanos, bolivianos y paraguayos a las escuelas de la ciudad -Macri pretende que se suscriban especies de "pactos de reciprocidad"; esto es, pedir algo a cambio del niño que "utiliza" los servicios educativos "prácticamente gratis"-; se ha manifestado en contra de la realización del prestigioso Festival de Cine Independiente que año a año se celebra con éxito mundial, y preventivamente ha despedido a su organizador, un reconocido especialista; planea limitar considerablemente el ejercicio del derecho de manifestación, vedando calles y avenidas al paso de quienes lo pretendan ejercer; ha condenado a los taxistas que circulan por el centro a no utilizar ciertos "carriles exclusivos" por los que sólo deberán andar los colectivos cuyas concesiones usufructúa el "Grupo Macri" -que provee, además, las máquinas expendedoras de boletos-; les ha exigido también mayores requerimientos para renovar las licencias, requisitos que son visados por una oscura sociedad llamada "SACTA" que pertenece también al "Grupo"; ha impedido que una empresa que no era del "Grupo" continuara construyendo una "bajada de autopista", constituyéndose personalmente en el lugar; finalmente, con el pretexto de "limpiar" la Administración de empleados nombrados "a dedo" o que sólo figuraban en las listas de cobro, echó a la mitad del personal de la Ciudad, y configuró -al estilo soviético o alemán de preguerra- una lista minuciosa de cada uno de los que quedaron, en la que debe consignarse especialmente la "tarea útil" que está llamado a realizar en su cargo -una especie de resurgimiento del "trabajador esencial"-.


Fotografía: El Ing. M. Macri festejando en el bunker partidario su triunfo electoral, junio de 2007. De espaldas, un guardián superfluo aunque simbólico, rapado al estilo nacionalsocialista.

miércoles, 22 de octubre de 2008

EL DATO (XII)



  • Para Jaspers, uno de los motivos que llevan al hombre a filosofar es el enfrentamiento con situaciones límite.


  • No es el caso de la clase media porteña, que sólo incursiona en rápidas y despreocupadas divagaciones cuando cree salvada la integridad de su ideario de logros (hijos-trabajo-casa-automóvil-familia sin enfermedades). En estos veloces diálogos, que suelen darse durante la sobremesa de los domingos y finalizar antes de las cuatro o cinco de la tarde -cuando por alguna razón las mujeres exigen el retorno a la casa- suele también concluirse que la verdad está en las pequeñas cosas de la vida.


  • Las situaciones límite que anota la clase media porteña son las siguientes:

                                  1) Muerte de un hijo propio.
                                  2) Pérdida del empleo por despido.
                                  3) Debacle de la economía nacional.
                                  4) Choque del automóvil propio.


  • De ellas, sólo las dos primeras despiertan, pocas veces, la vocación por la lectura de algún librito de metafísica moderna, de esos que intentan formar certezas acerca del estado angélico y la continuidad de la vida después de la muerte.


  • Las dos restantes motivan en la clase media porteña la necesidad de lo que sus integrantes llaman "obrar con cuidado y con inteligencia", que en la práctica consiste en tomar apresuradamente decisiones de ventaja relativa respecto de sus semejantes, y a la vez en no dejarse embaucar por otros de su condición, de acuerdo con ciertos códigos de verdad callejera.

miércoles, 15 de octubre de 2008

EL DATO (XI)

Uno pasa libremente por las metamorfosis más ridículas.




(Fuente: Soren A. Kierkegaard, Estadios en el camino de la vida).

jueves, 9 de octubre de 2008

EL DATO (X)

  • Una de las formas empleadas por la clase media porteña para manifestar astucia o intención picaresca en el discurso consiste en omitir deliberadamente el artículo, y enunciar de modo llano los sustantivos de una enumeración que se cree interesante.


  • Este estilo de expresión es inescindible de cierto acompañamiento gestual.


  • Ejemplo: Ah, no, no sabés lo que era Micaela cuando subió al escenario. La abuela le había hecho un vestidito todo con volados y estaba bien negra mazamorrera, ¿viste?. En el medio del acto había dos o tres diciendo lo que tenían que decir, medio sin gracia ¿viste?, y de pronto entra Mica: carita, por supuesto, toda negra de corcho; TURBANTE así como usaban las negras? blanco blanco; COLLAR enorme, divino, con unas bolas así de vidrio, cristal, algo así; PULSERITA al tono y esperá: BANDEJA de mazamorra EN LA CABEZA y gritando: "mazamorra caliente, no sé qué de los dientes". Cuando entró te juro que todos se quedaron mudos. Pero te digo que yo estaba más nerviosa que ella; ella estaba re pancha; con decirte que a la tarde todavía le digo "Micaela, sacate ya eso, son las cinco de la tarde"; qué te digo que no se quiso cambiar hasta la noche.

    martes, 7 de octubre de 2008

    EL DATO (IX)

    • Cuando la clase media refiere un hecho que cree importante, lo hace utilizando el llamado presente histórico.


    Ejemplo:"Estoy jugando al fútbol con mis hijos Tobías y Tiago en lo que sería el jardín de la casa de unos amigos y de pronto todo se me empieza a dar vueltas, a dar vueltas, y veo que Tiago me dice 'papá, papá'. Yo CAIGO, me DOY la cabeza CONTRA el césped (que en definitiva es eso lo que creo que a la postre es lo que termina SALVÁNDOMÉ la vida), PIERDO el conocimiento... y el primer recuerdo que sigue es el de mi señora en la cama del sanatorio llorando porque después me entero que lo primero que digo cuando vuelvo en sí es dónde están Tobías y Tiago, si están bien. Ahí también es donde me entero que tengo un infarto de miocardio. Severo".

    martes, 26 de agosto de 2008

    EL DATO (VIII)



    • Los cinco valores excluyentes de la clase media porteña son los siguientes: hijos, casa, trabajo, automóvil e identidad racial.


    • Comulga en menor medida (aunque exageradamente en el discurso) el valor "padres", cuya forma de adhesión más intensa es la constitución de un usufructo vitalicio en un departamento adquirido total o parcialmente con dinero de ellos, o sobre un inmueble respecto del cual han realizado una sucesión simulada bajo la forma de donación o venta a todos los herederos.

    viernes, 22 de agosto de 2008

    EL DATO(VII)



    • La clase media porteña está convencida de que Domingo Faustino Sarmiento, uno de los próceres argentinos, fue un "vendepatria" que tenía la firme intención de entregar la Patagonia a los chilenos.


    • Sus integrantes saben que escribió un libro llamado Facundo.


    • Relacionan necesariamente al personaje con la construcción de escuelas y el fomento a la educación primaria.


    • No alcanzan a enunciar con precisión el período durante el cual fue presidente de la República Argentina. Algunos ignoran o dudan que haya ejercido la presidencia de la nación.


    • Desconocen también que las obras completas de Sarmiento ocupan cincuenta y dos tomos, de los cuales no han leído ninguno.

    martes, 29 de julio de 2008

    EL DATO (VI)

    • Para la clase media porteña de quince años a esta parte, la referencia a los hijos es un argumento.

    EL DATO (V)



    • La clase media porteña conoce que existe un muy buen libro cuyo título es El nombre de la rosa, y una película del mismo nombre.

    • Conoce también que su trama, vinculada con la averiguación de crímenes de monjes, transcurre en la época medieval, período en que la Iglesia Católica detentaba un enorme poder, en especial a través del "Tribunal de la Inquisición", que enviaba gente a la hoguera.

    • Sabe que, en el desenlace, la abadía donde se desarrolla la historia se incendia.

    • No le llama la atención, y por ello olvida, la gravitación e importancia de cierto ejemplar de la segunda parte de la Poética, de Aristóteles, en la actitud del bibliotecario. Desconoce que la existencia del tomo es conjetural.

    • Las mujeres que vieron el film recuerdan la impresión que les causaron los ojos blancos del Hermano Jorge, así como el asco que les produjo la actitud del sacerdote de devorar las hojas manoseadas con las uñas sucias.

    • De todas formas, maridos y esposas la recuerdan como una buena película, y conocen a alguien que ha leído el libro.

    sábado, 28 de junio de 2008

    EL DATO (IV)



    • Mientras padece, el hombre de escaso mérito es solidario con aquellos que sufren, clemente con quienes faltan e ilimitado peticionante rogatorio de piedad para sí.


    • Acabado el sufrimiento, la cercanía de la situación sufriente le infunde necesidades de reconocimientos compensatorios, tales como la realización de visitas, obsequios o invitaciones dirigidas a otros dolidos o a quienes contribuyeron a mitigar su antiguo dolor.


    • Sepultado en el tiempo el padecimiento, el hombre de escaso mérito desconoce nuevamente al Otro en tanto prójimo, reconstruyendo de este modo su lógica de cadena alimentaria.


    • Plauto, hace más de dos milenios, ya había advertido que este detalle de actuación afecta a todas las personas. Inspirado en esa idea, acuñó la locución Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit, que significa "Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el Otro".


    • Esto es, siempre, agrego con todas modestia y tristeza.

    viernes, 27 de junio de 2008

    EL DATO (III)

    • Todos quienes pertenecen a una minoría reivindican seriamente la práctica de una razonable tolerancia, a fin de que la ideología o las costumbres que comulgan encuentren el mismo espacio de discusión y aceptación que las propugnadas por la mayoría.


    • El corriente fracaso de esta iniciativa conduce a un sector del grupo a una primera angustia, en virtud de que la desestimación general de aquellos principios que se consideran universales y moralmente irreductibles se cree motivada en el ejercicio del poder por parte de los intolerantes.


    • Tal circunstancia ocasiona mociones de autocrítica que, habida cuenta de que las bases ideológicas se entienden dogmáticamente intachables, recaen siempre sobre los medios de implementación de aquellas ideas-madre adquiridas. Quedan así evidenciadas notorias debilidades que, desde la fecha, se proscriben en virtud de la dignidad inmanente de la ideología o las prácticas sustentadas ahora bajo resistencia.


    • La inversa relación de significado entre los principios sostenidos por ambos bandos y la efectiva aplicación o ejercicio de los propuestos por la mayoría genera en la minoría la idea de opresión, dotada de efecto emotivo negativo; y su correlativa de lucha, de opuesta implicación emocional. De este modo, aparece abiertamente legitimada la lucha contra la opresión como sublimación del discurrir cotidiano entre la elección individual del bien y la práctica del mal.


    • Siendo evidente y claro que el mal es la negación del bien, y que en abstracto aquella lucha importa la negación de esa negación, toda forma de aniquilación implementada por quienes luchan se traduce imaginariamente en la afirmación del bien.


    • De este modo, la minoría que preconizaba la tolerancia como razón primera, última y necesaria acaba proclamando la intolerancia como medio esencial de aparición y permanencia en un escenario atestado de partidarios de la mayoría.


    • Este diametral trueque ideológico, asombrosamente, no es apreciado por quienes pertenecen a la minoría resistente y ahora combativa como un cambio radical en la orientación de los principios que estructuraron su existencia, sino como un refuerzo de la lucha por existir, y así los "milita-ntes" se ufanan con toda libertad de que su ideario no padece en absoluto de incoherencia intrínseca.