martes, 30 de septiembre de 2008

REDUCCIONISMO

          El abrupto descenso de la tasa de comprensión ha provocado que, sobre cualquier explicación científica, las complejas circunstancias y proyecciones de los hechos suscitados en el mundo de las cosas y las especulaciones propias del de las ideas sean difundidas en los medios de comunicación como vivencias personales, como meras contingencias relativas al empirismo individual o familiar.
          Los pools informativos, reguladores de idiosincracia, prevén con razón que, de otro modo, la desidia que rige el comportamiento masivo postergaría para siempre toda discusión, desdeñando la página a favor de la de los deportes, o cambiando de canal. Por medio de este taxismo, la gente -paradigma de la elección de la senda decadente- logra trasvasar en forma lamentablemente casera los problemas propios de los claustros al ámbito de la tragedia cotidiana, a la cebolla de la vida marital, y con ello torna inmediata y palpable toda indigerible abstracción.
          Durante las periódicas crisis económicas, por ejemplo, se han escuchado absurdos como el que sigue, esgrimidos por comunicadores impecables que se presentaban al asalariado como arquetipos:

          -Si vos primero aseguraste los depósitos, después los acorralaste, después defolteaste, después devaluaste y después dolarizaste, no podés pedir que te toquen la puerta para venir a traerte la plata que despilfarraste. Y ni se te ocurra pedir prestado, porque con todo lo que hiciste nadie te va a dar un solo peso más del que ya te dieron y encima no devolviste. Nadie es tan ingenuo y eso vos lo tenés que saber.

          Así, los padres de familia entretejen la ilusión de que los fenómenos macroeconómicos vienen regidos por leyes idénticas a la de la compra doméstica, y ese estado de relativa comprensión les hace más tolerable la debacle.
          En definitiva, como gustan aceptar, la plata va y viene, brocardo de tatarabuelo inmigrante al que asignan más sabiduría que a todos los libros de los tipos que a pesar de terminar una carrera no son capaces de progresar y terminan manejando un taxi.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

TRADITION SAYS

          En medio de una soñada evocación de estudiantina:

-Ja, ja, ¿a qué colegio fuiste?

-Al Martín y Omar de San Isidro.

          Y entonces ningún otro argumento.

OTRA PRUEBA DE LA INEXISTENCIA DE DIOS

          Por si las del utopista Sebastián Faure y la experiencia nazi no bastaran, aporto otra prueba, esta vez de base empírica, que confirma la inexistencia de Dios.

          Estamos en Buenos Aires, en una reunión de amigos. Hace cuarenta minutos pedimos helado por teléfono y aún no ha llegado. Finalmente, suena el timbre. Bajo desde el quinto piso, soy el único que paga. Al llegar, sonrío y digo:

-È arrivato Sambayón.

-¿Eh?

-È arrivato Sambayón.

-Voy a buscar a Franco ¿a qué hora lo acostamos, Rodi? -dice hacia algún lado Florencia, una de las del esposo y el hijo.

-¿A qué bajaste? -pregunta Marcelo, que este año ha conseguido empleo y para quien todo es relativo a partir de hará dos meses.

-Timbre -exclama Luciana, que no sabe que ya he vuelto.

-¿Quién vino?

-Che, ¿cuánto falta para el helado? -grita riendo Caíto, echando mano de su última adolescencia tardía.

-Yo igual no voy a tomar -anuncia Florencia, con Franco alzado y casi dormido. -Quiere teta, pero no le voy a dar la teta. Después cuando lleguemos a casa. Igual, Rodi, te diría que vayamos yendo, el gordo hoy se la pasó de acá para allá, con tu mamá debe haber estado agitado y me parece que tampoco le dio la leche que le dejamos, porque no la debe haber encontrado donde se la dejaste. Se la deja en la alacena, la vieja, o sea, perdón... pero es así, Gordo, no la ve.

-La que está espectacular es esa mamadera que vienen seis mamaderas por día que las hacés a la mañana y se calientan solas -comenta Luciana.

-Igual el gordo te digo que seis mamaderas en un día te quedás corta.

-Igual -agrega Rodi con ojos entresoñados de filósofo cotidiano y sonrisa de padre social, o sonrisa social de padre -cuando a las dos y media de la mañana después que recién lograste más o menos cerrar aunque sea un párpado a ver si tira una hora más aunque sea, y se larga a llorar y tenés que darle la mamadera, yo creo que la conservadora esa de mamaderas te importa nada...

-Yo duermo mientras le doy la mamadera. Me siento y duermo, si no... -confiesa Florencia. -Gordo vamos.

-Vamos.

-Pero è arrivato Sambayón, ¿no escucharon? -digo sonriendo como un gato de Cheshire.

-¿Eh? -pregunta Rodi, que ya se está acomodando el sweater sobre el que se sentó.

-Uy, mirá el sweater.

-Teneme el gordo.

-Chicos, llegó el helado -digo, con ansias de ser contenido. Mis amigos, desde que se han casado, tienen otras preocupaciones. Uno -no sé si Rodi- declamó hace unas semanas, alzando al Gordo: "no sabés cómo te cambia la vida".

-Mmm... me parece que nos volvemos con sorpresa, amor -dice Rodi mirándome, con la misma sonrisa de pensador que ha resuelto todo.


-Los niños vienen con un pan bajo el brazo -ironizo aunque a nadie le importe -, pero después se lo comen.

-Y bueno, hay que cambiarlo, Gordo -lamenta y alecciona Florencia -Ahora sí, vamos. Te acompañamos, vos también tenés que bajar, ¿no?

-Ya subí. El helado está en la cocina.

-Guardanos para la próxima, entonces -dice Flor sin la menor intención, también sonriendo con explicitud de conclusión y muy afincada en la realidad inmediata. Toma a Franco depuesto de manos de Rodi, que viene durmiéndose desde antes de los capeletinis con salsa de hongos que se me ocurrieron.

-Luciana, ¿vos?

-Un poquito de granizado. Yo un ratito y me voy, también.

-Te acerco, si querés -ofrece Rodi.

-¿Para dónde van?

-Villa del Parque. ¿Cuenca te va? -dice Rodi seriamente.

-Vamos, Gordo, mañana a las once tenemos que estar en lo de tu mamá, dale.

-¿Es lejos lo de tu vieja? -pregunto como para ser aceptado.

-Pasame el abrigo que yo se lo pongo.

-Bueno, voy con ustedes -acepta Luciana, acomodándose el culo de oficinista como puede-. Sorry lo del helado.

-Todo bien. Chicos, ustedes sí, ¿no?

-Dale.


          Ergo, Dios no existe.

lunes, 22 de septiembre de 2008

GÍGLICO DE CUARTA

          Les juro por lo más sagrado que tengo, que es la memoria de (sob)... que a los dieciocho años quise escribir en gíglico, sin saber que ese idioma ya existía. Le habrá pasado a cualquiera, pero a mí también. No había leído ni siquiera un cronopio de postal.
          Las únicas dos cuartillas que sobrevivieron son las siguientes y datan de 1985:


Una de Manucho, Pilote y Acarina


          La manícosa revistea colamente en su olote. Simcamente, su coco pelado acototina en la pola. Y sí, es la cocoa. Esa lapicerísima cocoa que palmerea ociosamente en la playa cuadrada. Esa cocoa que linea su plúqueta poroba y se retuerce espotamente en derredor del seo.
          Manucho observa, acado su espléntero, y trata de ocorrecotizar el alicaído cero. Pero aquella cocoa traiciona, y deja caer su porota en el seto de Manucho, que apitarrea por el abismo tonelero. Así las cosas, Pilote lo ve, y corre en su auxilio, pero tropieza contra el coco pelado de la manícosa, que se había mal desprendido de su olote para potetar con un chocho de moto.
          Queda entonces Pilote a merced de la bienamada sola de la coleca.
          Todo lo que hace Acarina (que se encontraba amenorrando un gruesísimo cañodón) es acudir en ayuda de Pilote, pero queda enganchada en la cocoa. Y a pesar de sus áccidos esfuerzos por zafar, quedan Manucho, Pilote y Acarina inmovilizados, hasta que la orca monga de un piolín destruye todo y los libera.
          -¡Óccitu! -exclaman a dúo los tres, y, muy contentos, celebran el coteo con medio vaso de leche.


Una de Manucho, Pilote y Acarina (II)


          Sale la mondera sobre el coco osteado. Ruge el popoteón en la carma pipa. Sube sin caquera bajo el mono hito. Por todo eso, Manucho se pepolea de guerra. Pilote da el apoyo logístico, y Acarina automatea detrás. Es el pipoperón del combate.
          La primera línea avanza a los pepinos. Sus archoteras armas queserecaquetorean subtemente. Corren todos como margótidas en extinción, pero algunos caen. Y es inevitable que la pérdida sea colera.
          La segunda línea recibió orden de peleterear en el déximeco frente, por lo que se hace llegar por canal de piotos subordinados, un minutal debidamente afortusaconeado.
          La zona de última línea forma un nenicoquico impresionable, lo que hace que se reviente la jaula enquerida del michochechilero.
          A todo esto, con razón o sin ella, en busca de vida y de mejores picochometos, Manucho al frente, Pilote portando un arquico y Acarina llorando una carcoca, se alejan tristemente por el camino del Este, que los llevará (si el autostop sigue siendo viable en estas circunstancias), a un pópulo nuevo y constante que, esperan, no se coseretoquee como éste.



Sí, ya sé, ya sé. Ya séee, ya sé.

sábado, 20 de septiembre de 2008

EL PEOR POST DE ESTA PÁGINA: PARA UN ANÁLISIS AMENO DE QUIERO, DE RICARDO ARJONA

          Al decir de Georgie, Arjona perpetra -como ya lo hizo con el resto de su producción trovadoresca- un puñado de cuartetas irregulares y ripiosas que, bien o mal, han dado la vuelta al mundo, fogoneadas por la devoción anticultural de todas las treinta y cuarentañeras que alimentan la grey doméstica de que se nutre su fortuna.
          En ellas expresa con intención algo catártica un compendio de deseos de pretensión lírica, todos los cuales, como se verá, son perfectamente posibles de ser cumplidos. Circunstancia que no sólo desmiente su carácter falsamente poético, sino que, además, refuerza -con éxito- la idea de que, para el hombre común, la felicidad se halla "a la vuelta de la esquina"; y que la irreverencia que conlleva el buen sentido revolucionario consiste, exclusiva y quizás sabiamente, en pensar tan sólo unos centímetros más allá de la rutina, que todo lo ciega.

          Leamos, en primer lugar, la obra:

Quiero cometer el error
más grande del mundo
y navegar en kayac
de Miami a la Habana.

Quiero tomarme un café
viendo el Mediterráneo
y despertarme en Tulum
persiguiendo una estrella.

Quiero decirle a Jesús
que si está que aparezca
Y que me corten la luz
pa' prender una vela
y soñar.

Quiero regalarle una flor
al amor de mi herida.
Quiero empezar otra vez
y cambiarme hasta el nombre.
Quiero apedrear el zaguán
de las causas perdidas
y ver salir a papá convenciendo a mi madre.
Quiero escucharte decir lo que gritan tus ojos
quiero perder el valor que gané por miedoso.

Y quiero correr por ahí
mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio
quiero vivir sin guión ni la misma receta
quiero inventarle otra letra al abecedario
quiero olvidarme de ti
quiero saber que es por mí.

Que quiero y no puedo querer
mientras siga queriendo
inútil creer que querer es lograr olvidarte
quiero encontrar otro amor
y perderlo enseguida
para olvidarme de ti para toda la vida.

Quiero silbar "Let it be" a la luz de la luna
quiero lavar en el mar lo que no sea futuro

Y quiero correr por ahí
mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio
quiero vivir sin guión ni la misma receta
quiero inventarle otra letra al abecedario
quiero olvidarme de ti
quiero saber que es por mí.

Quiero jugar a la alquimia
y buscar en el Tibet alguna respuesta
quiero fugarme de mi para no ser de aquí
ni de ninguna parte
perderme en la antropología
dedicar mi vida a la filantropía
con tal de olvidarte
con tal de burlarte.

Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio
quiero pararme en Iraq y mandarle un saludo
a la mamá del idiota más grande del mundo
quiero olvidarme de ti
quiero saber que es por mí.

Quiero regalarle una flor al amor de mi herida...



A ver:

  • Quiero conocer el error más grande del mundo: Fácil: no respire Ud. y se habrá equivocado en forma irreversible. Verá en instantes -o no verá, según cuándo se mire- la consecuencia. Los caminos del Señor son misteriosos; las posibilidades del conocimiento también. Un aporte para la gnoseología que, como todo poeta, Arjona nos lo ha brindado involuntariamente. Y aquí otra paradoja: ha querido sin querer.

  • y navegar en kayak de Miami a La Habana: El summum de la sencillez: procúrese Ud. un kayak, tal vez también una brújula y, desde una playa de Miami, reme Ud. hasta la Habana. Si lo quiere, lo tiene. ¿Una especie de American Dream inverso, en el carril contrario de los marielitos y sus balsas de banana? Hay aquí, digámoslo, la intención de cierta rebeldía seductora, pero no creemos que las damas que en Argentina llenaron ¡treinta! estadios realicen este juego de relaciones. Únicamente las seduce el cantante; además, el verso en comentario pasa rápido.

  • Quiero tomarme un café viendo el Mediterráneo: Pues vaya Ud. y tómelo. Si lo acompaña una porteña de oficina, probablemente pida una lágrima.


  • y despertarme en Tulum persiguiendo una estrella: Tulum, antiguo enclave maya, es hoy una ciudadela turística parece que muy bella, en el Caribe mexicano. Pero, ¿qué quiere decir despertarse en Tulum persiguiendo una estrella? Las mexicanas lo sabrán, porque las argentinas no, aunque igualmente aprecien la locución. Quizás a esta altura se queden con la última referencia a la que encontraron significado, es decir, la frasecita sobre el Mediterráneo y el café, lo que según las reglas del New Look importa una especie de percepción total. Como cuando uno ve una "E" cuyas rayas horizontales son irregulares y tiende a percibir una "E". Pero demasiado, las chicas sólo quieren divertirse. Por lo demás, para despertar en Tulum persiguiendo una estrella no hay más que despertar en Tulum antes del amanecer y comenzar sin solución de continuidad a correr o saltar en dirección a cualesquiera de las múltiples que ofrece el subtrópico.

  • Quiero decirle a Jesús que si está que aparezca: Cierto ánimo contestatario nada más que para despertar -si ya no estaba implícito en la sola imagen del bardo- ansias de cópula. Jesús está, ¿no era así? Y si como también él propugna es verbo, no sustantivo, entonces no cabe duda: fluye, es omnipresente. ¿O se trata de otra contradicción, como aquella que dice que el hombre es como el oso, cuanto más feo, más hermoso? Para sus adoratrices porteñas, Arjona es un divino. Igualmente, a través del rezo puede decirse a Jesús cualquier cosa: con ello, el sueño está cumplido.

  • Y que me corten la luz pa' prender una vela y soñar: Siendo latinoamericano no hay por qué pedirlo. Tan sólo espere Ud. en su casa, munido de un paquete de velas. Con todos los electrodomésticos inutilizados, el sueño viene en seguida.

  • Quiero regalarle una flor al amor de mi herida: Poesía fácil para la mujer moderna. A Arjona no le importa que lo dejen, él sigue amando. Pues si eso quiere, adelante. A las mujeres les encanta.

  • Quiero empezar otra vez y cambiarme hasta el nombre: Este deseo se puede cumplir en cualquier momento: pegue Ud. la media vuelta, y váyase con el sol cuando muera la tarde. Deje todo, venda o regale sus pertenencias. Le aseguro que nadie se lo impedirá; y hasta su mujer, que está junto a Ud. porque encuentra que puede cubrir con alguna eficiencia las funciones de protección, procreación y subsistencia, será una de las primeras en ahorrarle explicaciones: también se irá, esta vez sin fijarse si es de mañana, de tarde o de noche.

  • quiero apedrear el zaguán de las causas perdidas: No sabemos qué ha querido Ud. decir. De todos modos, apedrear un zaguán, aunque traiga consecuencias civiles, es también fácil y ameno. ¿Se habrá querido referir Ud. al zaguán de las casas perdidas? No sabemos.

  • y ver salir a papá convenciendo a mi madre: Dependerá de las circunstancias, y muy especialmente de si su madre decide salir sin estar convencida, o estando convencida de otra cosa. Que su madre es una mujer de acción no hay dudas, aunque querríamos verla salir estando convencida de que debe quedarse: ¿de qué debería estar convenciéndola su padre?


  • Quiero escucharte decir lo que gritan tus ojos: Frase "pop", o sea popular, remanida, al estilo de "you've broken my heart" o "I can see it in your eyes". El común, asimismo, prefiere callar antes que decir. La función del poeta popular es la de dar valor a ese vacío, de modo que signifique algo: esa costumbre ítalo-española de evidenciar que lo que no dije es mucho más terrible que lo que dije. ¿El pensamiento no es tal en la medida en que no se lo exterioriza? Qué tema.

  • quiero perder el valor que gané por miedoso: Refleja la sospecha de que el valiente en el fondo es un gran cobarde, el tirano es tirano por su terror al caos de un estado de cosas sin su tiranía. Las Arjona-girls creen ver aquí una arista tierna del varón-cantante. De todas formas, deseo cumplido: quien recubre su miedo con valor, es un miedoso que dejará a un lado el coraje y desnudará su miedo en la primera ocasión que se presente. El valor para un miedoso es, a ver... como...

  • Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa: Será como esas imágenes setentistas del joven que trota libre mirando hacia el cielo, un Jesucristo Superstar de los dos mil. Correr puede Ud. hacerlo en cualquier momento, y con algo de maña, si ganó David, sin dudas podrá cumplir este descalabro que se propone, así como cualquier otro.

  • y levantarle la falda a la gorda del barrio: ¡Quién se lo impide! Le advertimos, no obstante, que en los barrios no hay una sino varias "gordas": tendrá Ud. faldas como para una carpa. Un exceso de felicidad: nos gusta y además celebramos y propiciamos que necesite Ud. tan poco. Así podrá continuar trabajando para nosotros.

  • quiero vivir sin guión ni la misma receta: No obstante, su esposa le rogará que viva Ud. de una manera determinada. No podés ser hoy una persona y mañana otra, Ricardo. Por otra parte, no sabemos cómo aconsejarlo aquí: la única forma de recomendarle un programa acerca de cómo vivir sin guión ni recetas es precisamente brindándole un guión o una receta.

  • quiero inventarle otra letra al abecedario: Pues hágalo. Tantos sonidos hay que no se corresponden con ninguna letra del alfabeto español... Le gustará a Ud. encontrar alguna para el susurro del viento entre las hojas de los castaños, por ejemplo. Además, no hay más que ver la "s gótica" de los alemanes, las aes coronadas con círculos de los escandinavos, la ñ inclusive, para concluir que ya hubo quienes se trazaron su mismo propósito y lo han cumplido. ¡Adelante, pues!

  • quiero olvidarme de ti, quiero saber que es por mí: Pero Ricardo, si se olvida Ud. de mí y una vez perfeccionado ese olvido alcanza Ud. la certidumbre de que la causa del olvido soy yo, se estará acordando Ud. de mí, con lo que deberá volver a olvidarse. ¿No ve que es un círculo vicioso? Eso es lo que me gusta de Ud., ese no sé qué de liberal abrazador de utopías. Con mi marido no pasa lo mismo, por eso ya dejamos bastante en claro que yo necesito mis tiempos, así como él los suyos. En este momento, precisamente, está jugando al fútbol con sus amigos de oficina. Viene a las diez.

  • Que quiero y no puedo querer mientras siga queriendo: Es como aquel dilema que reza "la libertad es libre, pero no es libre de no ser libre; entonces ¿es verdaderamente libre la libertad? Y si la libertad no es libre, ¿qué es la libertad?" En realidad, cuando uno dice "te amo" tampoco sabe lo que está diciendo, así que tiene Ud. perdonado este embrollo.

  • Inútil creer que querer es lograr olvidarte: Claro, el deseo no es el logro, porque en tanto deseo es falta. Igualmente, repase Ud. qué entiende por "olvido", porque, como se dijo arriba, no parece tenerlo claro. Nos vemos la próxima sesión, aunque qué bien está que despliegue sus inconsistencias a través de la "creación" masiva. Nosotros le aceptamos todo.

  • quiero encontrar otro amor y perderlo enseguida para olvidarme de ti para toda la vida: No es el camino. Si encuentra Ud. "otro" amor, presupone aquel del que se quiere olvidar. La única función de la palabra "enseguida" es su rima con "vida". Finalmente, ¡bonita forma de olvidar! Olvídese Ud. sufriendo.

  • Quiero silbar "Let it be" a la luz de la luna: Se puede, salvo que carezca Ud. de labios o de lengua, o de ambas cosas, lo que ya es otro cantar.

  • quiero lavar en el mar lo que no sea futuro: Es decir, disolver en el mar el pasado y el presente. Oséase, Ud. quiere obviar el presente y vivir en el futuro. La especie inversa a la del Goofus Bird, aquel pájaro al que no le importa adónde está, sino dónde estuvo, y por eso siempre vuela hacia atrás. Sin embargo, el deseo es de fácil consecución: dado que el presente es efímero y el pasado y el futuro son ficcionales, construya Ud. mientras tanto un futuro en el que no exista ni el presente ni el pasado, y sanseacabó, o sanseacabará.

  • Quiero jugar a la alquimia: ¿No le han regalado nunca uno de esos equipos del "pequeño químico"? Son muy divertidos. Ahora bien, si jugar a la alquimia es calentar sustancias hasta encontrar aquel elemento del cual parten todos los demás, en esas combustiones encontrará Ud. la esencia de aquella de quien quiere olvidarse. Juegue Ud. a otra cosa.

  • y buscar en el Tibet alguna respuesta: No hay inconvenientes. A esta altura sentimos, de todos modos, que ya escribe Ud. cualquier cosa. Pero en tren de querer, quién puede ponerle un límite. Además, si un artista no quiere, se muere el arte, y eso no lo quiere nadie.

  • quiero fugarme de mí para no ser de aquí ni de ninguna parte: Ya lo decía Facundo Cabral: "no soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir, y ser feliz es mi color de identidad". Si Facundo lo logró, ¿por qué Ud. no? Haga un esfuerzo y váyase, verá qué bueno para todos.

  • perderme en la antropología: A ver, esto sería bucear en el conocimiento del Hombre para entender la razón del desamor. Perderme en la Antropología. No, no sabemos qué ha querido decir. Anyway, piérdase Ud., adelante.

  • dedicar mi vida a la filantropía: Ninguna otra función que la rima con "antropología". Denota, además, que si hasta ahora el trovador no se ha dedicado a la filantropía es porque el egoísmo mueve todos sus actos. Ergo: dedicarse a la filantropía a cambio de olvidar es una transacción más en prosecución del interés meramente personal.

  • con tal de olvidarte, con tal de burlarte: Vemos aquí la real intención que movía al protagonista en su afán por la antropología y la filantropía: olvidar. El curioso efecto es que las mujeres se enamoran así de un hombre que quiere olvidar a una mujer.

  • quiero pararme en Irak y mandarle un saludo a la mamá del idiota más grande del mundo: Efectismo: el idiota más grande del mundo es George W. Bush, invasor de Irak. El saludo a la mamá es el popular insulto. Lo absurdo de esta frase nos exime de todo comentario, más allá de que, fácticamente, es realizable, por qué no.


  •           También absurda es la tarea que encaramos en esta oportunidad, fatigosa, insoportable. Hay tanto más para decir, pero es tan inútil... Son demasiado, no se puede.

    jueves, 18 de septiembre de 2008

    DESAMOR DE SEXTO BE

              Pero no, ahora te tomó un vahído de esos de quererme y te veo cómo sos y me arrepiento, tus piernas de andadora tenedora de hijos, qué será de tus pechos no no.
              Me gustaban tus manos, tus muslos, me pasa por mirarlos, por perverso microfísico, y ahora te enamoraste y mirá, no, no sé cómo no abandono los pinceles y me voy, te recogiste el cabello, estiraste el cuello para mostrarme más de lo que hay, creés en mí como artista y me ¡admirás! dijiste llorando pero se te murieron los pechos y no sé con qué sostener tu decadencia, que es más mía que otra cosa, cómo ir ligando razones que me duermen para que continúe tu claudicación sí, sí, tenés razón, no soy más que nadie.
              Habrá quién te acaricie, las hormonas están a la vuelta, ni siquiera que te arregles un poco sos... bonita, más allá de lo que yo...
              Perdón, soy un irresponsable, perdón, mirá... No, no es necesario, cubrite, no, no te condenes... (Y me dan risa tus muñecas fregando desnuda la nariz, me da tremenda gracia tu estereotipo de modelo de artista, tu intento torpe de estilizar esa estirpe de langosta que aquella noche no sé cómo y después tampoco; me decís te quiero y me río, te escucho llorar con la espalda arqueada moqueando en las palmas o cruzada de brazos y no me acerco para que estés más desnuda, atacada de leve transpiración de vergüenza, no te quiero y me da por reírme de tu bigote incipiente, de tus dientes imperfectos como los míos, de tus talones arrugados y tus pies de energúmena de quinto año nacional; me río de tu baba que me ama y de las hebillitas con las que intentaste construir un modelo artístico que no te sale por tu falta de talento, por tu única vocación de madre, por la autopista de única mano en que tus limitaciones creyeron encontrar porvenir de mujer amada como tu madre también ciega te enseñó. Buscá a ese otro Gustavo o Sebastián con el que cabalgabas de rutina, buscalo ahora que no me lo podés enrostrar nunca más, ahora que sabés que su imagen de guiso en una cama de sexto be me da asco de verdad, envolviendo con esas piernas de langosta la peludez de tu macho mediocre, andá con Gustavo, eximime de tu circo de provincia en vez de soltarme con tanto moco y aspiración convulsionada tu novela de segunda. Andá, ahora que tus coitos pasados me importan un comino, aplastados por todos tus mocos e incluso por tu amor, que fructificó de tus coitos pasados como un jardín de hongos de pie. Ahora sí andá a buscar a Sebastián, andá, y sabé que me da risa esa necesidad tan telenovelesca de que revierta mis sentimientos y te ame, no ves que no se puede, no ves además que fuiste vos, tan aferrada al más de lo mismo que te juro que ahora sí me da asco físico imaginarte compartiendo jugos con Gustavo o con Sebastián. No me quieras convencer, porque antes de conocerme tu proyecto era otro. Ahora no vengas con ese folletín del amor, madre mía, no ves lo que sos).