jueves, 29 de mayo de 2008

POLISEMIA DECADENTE II - LARGAR

largar: Despedir un alimento una sustancia que el hablante no identifica pero que cree nociva o repulsiva. Abrí la lata y el tomate largaba como una baba espumosa, ¿viste? La tuve que tirar.

Soltar. En general, dejar de blandir un elemento cualquiera. Vos de ahí largalo que yo lo tengo de acá. ¡Largá eso que te vas a lastimar! El tipo vio la policía que estaba rodeado y ahí nomás largó el revólver enseguida.

Abandonar el hogar conyugal. Largó la mujer y los hijos y se fue a la mierda. Ára no sé dónde estará; la mujer hizo una denuncia civil (¿denuncia civil es?) en la policía.

Provocar la ruptura del noviazgo. No, con Luciana ya largué. Ahora estoy con Lucía, por ahora... bien.

Abandonar la cursada de una currícula estudiantil, o una actividad laboral. Mirá, el tema facultad está difícil. Tuve que largar para poder laburar un poco, qué voy a hacer. Además tampoco estaba cómodo: los apuntes, los horarios que no me daban, así que largué y vamos a ver qué pasa.

Finalizar una actividad que ocasionalmente se estaba realizando, o un discurso que se estaba emitiendo en desaprobación de sus interlocutores. Yo tipo doce de la noche largué la discusión y me vine porque ya no daba para más, ¿viste?

Dejar de presionar un pedal, un botón, etc. Largá el acelerador un poquito.

Iniciarse una competición de automóviles. Marquitos está sexto, pero recién largaron.

En las carreras de automovilísticas, ubicarse en determinada posición de inicio un conductor. El argentino larga no sé si anteúltimo o uno antes del anteúltimo.

largar el faso; largar el cigarrillo: Abandonar la costumbre de fumar.

largar todo: a.- Confesar, informar acerca de un hecho, corrientemente por arrepentimiento. Con Lucía el otro día fuimos a tomar un café y ahí largó todo... se sentía re mal, pero te digo que para mí tiene razón en todo.
b.- Vomitar. - Tranquilo, tranquilo que ya largaste todo; ahora tenés que tomarte un calmante, un té y acostarte. - No, no puedo tomar nada.

largarse solo: a.- Comenzar una persona a realizar por sí mismo una tarea, sin necesidad de ayuda. El cadete ya se larga solo, ya sabe más o menos cómo es todo acá y ya no hay necesidad por suerte de andarle diciendo andá para allá o andá para el otro lado, o incluso llegá a tal hora.
b.- Comenzar el bebé a caminar, o dar sus primeros pasos con cierta ayuda. Yo me largué solo recién al año y medio; en cambio Nahuel se largó a los nueve meses, ya andaba caminando por ahí.

largarse a llorar: Echarse a llorar. No le dije nada y se largó a llorar sola... esta chica está loca.

largarse a llover: Comenzar a llover. Elípticamente, largar, largarse. Se largó a llover a las cinco, cinco y media de la mañana. Está desde el mediodía que se larga, que no se larga.


(Del Diccionario de la Clase Media Porteña, de próxima aparición)

LETEO NORTEÑO

Un challero acaba de cantar esta copla de gran belleza:

El día que yo me vaya
sólo una cosa les pido:
no vayan a beber agua
de la fuente del olvido

miércoles, 28 de mayo de 2008

AHUANTE CROMAYÓN


El artículo 252 del Código Penal sanciona el abandono de empleo público en los siguientes términos:


Será reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta a pesos doce mil quinientos e inhabilitación especial de un mes a un año, el funcionario público que, sin habérsele admitido la renuncia de su destino, lo abandonare con daño del servicio público.

A su turno, el artículo 2.1.1 del Régimen de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires dispone:


2.1.1.- ELEMENTOS DE PREVENCIÓN CONTRA INCENDIO . El/la titular y/o responsable de un establecimiento o inmueble que no posea matafuegos u otros elementos de prevención contra incendios, o cuya provisión no satisfaga la cantidad exigida para la superficie de que se trata o no se ajusten en su capacidad, características, especificaciones o ubicaciones a las exigencias establecidas en la normativa vigente, o carezcan de las respectivas constancias de carga, es sancionado/a con multa (...)
Cuando la infracción es cometida en una estación de servicio, garaje, cine, teatro, centro comercial, hoteles, establecimiento educativo, geriátrico, natatorio, club, recinto en el que se depositen materiales inflamables o local de gran afluencia de público, es sancionado/a con multa de 10.000 a 50.000 unidades fijas y/o clausura del establecimiento.


Las sanciones previstas en un Estado de Derecho se entienden proporcionales al desvalor asignado a la conducta que se intenta evitar. Este desvalor, en apariencia, se estima de acuerdo con un criterio de “buen juicio”, de contemplación de los valores, de mérito correlativo a la exposición franca y desinteresada al mundo de las Ideas.

O de oportunidad política, correlativa al estado cultural de sus habitantes. Es sabido que existen todavía países en los que dibujar en una servilleta al dios oficial es más grave que ejercer la poligamia, práctica que, en verdad, es permitida y aun alentada. En otros, por imperio de una ley no escrita, la pertenencia a la raza negra o la calidad de extranjero aseguran el tránsito hacia la silla eléctrica, sanción que, para el mismo delito, troca mayormente en cadena perpetua si el imputado es un ciudadano blanco. En Buenos Aires, no recargar un matafuegos es cuatro veces más grave que huir en helicóptero para evitar las consecuencias de una revuelta ocasionada por el despotismo o la ineficiencia.

Se trata del llamado “Efecto Cromañón”. O “Cromayón”, como escuché decir a algún taxista intolerante (no te llevo por Rivadavia porque está Cromayón).

En próximas entregas veremos qué valoración relativa asigna nuestro Código Penal a la propiedad, la vida y la integridad física, órdenes afectados oportunamente por la influencia de un paladín de los cercos electrificados que hasta hace poco devocionaba (y hoy olvida) la clase media porteña.

sábado, 24 de mayo de 2008

UBICACIÓN AXIOLÓGICA DEL AUTOMÓVIL

Santiago Ramón y Cajal (Petilla de Aragón, 1852; Madrid, 1934) publicó semanas antes de morir El mundo visto a los ochenta años. Impresiones de un arteriosclerótico. Con extraordinaria lucidez, el Premio Nobel de Medicina de 1906 e impulsor de la “doctrina de la neurona” disertó allí acerca de la gravitación del fenómeno automovilístico en la discusión universal sobre el bien y del mal:

“...el automóvil ha producido efectos morales inesperados en las grandes urbes. De hecho, el callejeo indolente y el piropo gentil a las buenas mozas han quedado suprimidos. Mujeres y hombres cuidan vigilantes de resguardar sus palmitos del ataque de los brutales caballos mecánicos (...).

Pero lo más desagradable del automóvil es el escamoteo del paisaje. La celeridad suprime el encanto de la contemplación. Quienes aprendíamos geografía asomados a la ventanilla del tren, debemos resignarnos a ignorar el camino. Y viajar como fardos, entre nubes de polvo y desfiles de árboles amenazadores.

El artefacto automotor es máquina deleznable. El menor choque la deteriora. Y hay que recomponerla y, lo que es más oneroso, renovarla cada cuatro o seis años, vida media del automóvil. Acondicionadas las carreteras para carros y caballerías, las hemos convertido en pistas de campeonatos. Y la carretera se ha vengado de nuestra imprudencia causándonos toda clase de accidentes luctuosos.

(...) ¡Cuántos infelices han hallado la muerte en la entrada de un puente, la concavidad de una curva o el fondo de un barranco! Una estadística cabal de las desgracias, exigiría un libro. Más prudentes que nosotros, durante los albores del automovilismo, asnos y caballos, aterrados ante el avance del formidable artefacto, ganaban aceleradamente la cuneta o traspasaban la hilera de los árboles limítrofes, para librarse del absurdo proyectil: guiábales el instinto infalible del peligro. En vano exploraban los solípedos la delantera del vehículo para atisbar el caballo. Habituados hoy a nuestras temeridades, ya no se asustan. Prueba inequívoca de que recuerdan y aprenden. A fuerza de voluntad han sofrenado sus reflejos y adquirido una sangre fría que para nosotros quiséramos. Trátase aquí de una modalidad de
reflejos condicionados, como diría Pavlov”.

Entendemos ahora la atracción que ejerce el auto en la clase media porteña, y el porqué del acostumbramiento actual a la omnipresencia de bólidos, doquiera que se mire.

viernes, 23 de mayo de 2008

DESVENTURAS DE LA EJECUCIÓN PENAL


¿A quién saluda, psicopáticamente emocionado, el cuádruple homicida? ¿A los amigos que su destino de hampón le había reservado para sus insuficientes años de convicto? ¿O es que lo aclaman, como se ha escuchado a tantos vivar su repetida decisión delirante y sangrienta? Este loco septuagenario, coronado de hojas muertas, ¿no es acaso más peligroso que cualquier "malo"? ¿La tristeza que destila el azul de su abrigo terapéutico intenta desdecir su esencia de simio de la calle Morgue, de subnormal degollador de gallinas, al estilo que contó Quiroga?


Y aquel leguleyo pisapapeles de corbata radiante y soleada, ¿en virtud de qué concepto manifiesta tanta satisfacción? ¿Es abogado y paladea el honorario? ¿Acepta el estado de cosas? ¿Se regocija de una victoria forense de índole personal, fruto de su orgullo teñido de machismo, de honor autoritario, de ganancia en lo cotidiano, de olvido legitimado de la virtud? ¿O es funcionario judicial y practica el inexplicable gozo que produce a aquellos mandamenos el cumplimiento de las órdenes del superior? ¿Refuerza su espantoso vínculo de pertenencia, laureado de feriados, coberturas médicas y cercos también despóticos de verdad absoluta?


¿No se ha entremetido la verdad en la instantánea, bajo la forma de un homogéneo sweater hemofílico del que emerge, como el espolón de un navío nocturno y sin bandera, media cabeza desconocida? ¿No parece acompañar al demente, esta vez sin nombre ni identidad, hacia su destino inmediato, hacia la inexplicable exención del castigo, como una horrorosa abstracción de lo que vendrá?


Señores, sin dudas el eufemístico "arresto domiciliario" de este poseído, de este truculento despertador de simpatías entre las clases medias, de este Petiso Orejudo senescente, de este decolorado Landrú del subdesarrollo, habla de nosotros. Mientras su inimaginable novia decrépita, igualmente afectada, en estos momentos prepara su tisana, debiéramos caer en la cuenta de que en verdad estamos mal y vamos peor, por decir algo que todos entiendan.

miércoles, 21 de mayo de 2008

COMO UPA EN APUROS

Así he venido siendo: una gran promesa. Mi vida se ha llenado de gitanos de la esencia, captores de lo que podía dar, para revender barato o para despuntar la perversión de la supervivencia.

Ahora, como una puta vieja, tengo panza y no prometo nada más, para siempre.

lunes, 19 de mayo de 2008

POLISEMIA DECADENTE I - PASAR


pasar: Emitir un canal de televisión un programa. En este caso, es un verbo impersonal. ¿Lo pasan el partido o no? Me perdí “Shréip”; no importa, a las cuatro de la mañana lo pasan de vuelta.

Haber tenido una experiencia desalentadora o gravosa. Si vos supieras por todas las que yo pasé, mirá....

Correrse la celebración de un día feriado a un día "hábil", por disposición de la autoridad, a fin de conformar un "fin de semana largo". Che, el feriado del 25 de mayo no se pasa, ¿no? ¿o sí?

Concurrir a un negocio, identificado generalmente por el nombre del dueño, o su gentilicio, o el ramo. Pasé por lo del chino y traje una lata de atún y un poco de queso, porque tomate y mayonesa ya tenía.

Realizar una sola actividad durante un intervalo de tiempo. Se dice a fin de que el interlocutor valore a partir de criterios contingentes tal actividad, y, por ende, a la persona que la describe. Me la pasé durmiendo en la clase; Y al final me la pasé toda la tarde rasqueteando. Sinónimos: estuve; estuvo; estuvimos; estuviste; estuvieron.

Cocerse o asarse la comida más tiempo del requerido. Si no vienen a comer se va a pasar el asado. Me parece que los fideos se me pasaron; no importa, si no los quieren comer pedimos algo y listo.

Experimentar una sensación o un sentimiento. Es algo que me pasa, no sé, cada vez que te veo me dan ganas de quedarme con vos toda la vida.

Ingresar mercadería u objetos al país en forma clandestina o sin pagar los impuestos que corresponden. Fue a Brasil y compró no sé cuántos compac, y los pasó así nomás. Claro, él como no sé de qué trabaja, es juez, o es amigo, no sé, puede pasar cualquier cosa por valija diplomática.

Continuar el viaje sin haber advertido que el lugar de destino o de referencia fue dejado atrás. Uy, me pasé.

Ocurrir un hecho desagradable: ¿Qué te pasó?, en especial delictivo: Las cosas que pasan por acá no tienen nombre.

Denota intención del hablante de averiguar la causa de un cambio que ha advertido. ¿Che, qué pasó acá con esta cortina que está rota? ¿Qué te pasó en la cara?

Promover el alumno al curso superior. Pasé a séptimo.

Sobrepasar un automóvil a otro. Éste maneja solamente para pasar a los demás, es un chico.

Superar una persona a quien se conoce de niño la altura de otra. Éste ya lo pasó al padre, de lo alto que está.

Trazar una línea más larga que la que corresponde en la concreta circunstancia. No, ahí te pasaste, borrá.

Trasladarse desde el pupitre o asiento hasta el frente del aula, en general, a fin de dar una lección (elípticamente, pasar al frente). En general, dar una lección. Hoy pasé en Historia.

Explotar la impericia o ligereza de otro para obtener ventajas desproporcionadas o indebidas. Escuchame, vos me parece que me querés pasar, ¿cómo me decís que esto es importado si acá dice Industria Argentina?

Superar etapas de un camino o de una evolución. Dolores ya lo pasamos. El hombre ya pasó de ser mono, ahora es homo sapiens. En tres años pasé de ser empleado raso a ser jefe.

Descomponerse un alimento. Esta manteca me parece que ya se pasó. Me compré unos mejillones que se ve que estaban pasados, porque largaron una espuma bárbara cuando los puse en la olla.

Alcanzar una persona un objeto a otra. Pasame la sal.

Trasladarse una persona de un lugar a otro relativamente cercano, con intención de permanecer en él. Antes vivía en Flores, ahora se pasó a Caballito.

Cambiar el valor mobiliario de inversión. Parece que ahora con la subida de los euros hay que pasarse a euros: rinden más que el dólar.

Untar rápidamente un alimento, cubrir su superficie con una sustancia. Después de pasarlas por huevo, tenés que pasar las milanesas por pan rallado y ya está; ¿cómo no sabés hacer milanesas?

Concurrir a un lugar sin intención de permanecer mucho tiempo. Ya que estamos, podemos pasar un rato por lo de Norma.

Disiparse el dolor. ¿Y? ¿Te pasó la pierna?

Desaparecer cierto humor. Decime, ¿podemos hablar, o todavía no se te pasó las ganas de insultar?.

No participar en una baza. El de gorra pasó. Por extensión, no participar en una situación cualquiera o no aceptar un ofrecimiento. -Hasta ahora cuatro cafés; ¿vos querés café, Raúl? -No, yo paso, gracias.

pasar algo: a.- Acaecer una situación problemática. Acá me parece que pasó algo porque hay un montón de gente amontonada, mirá.
b.- Haberse consumado la intención copulativa de una pareja. Lo contrario es no pasar nada. Entre nosotros recién pasó algo la segunda vez que nos vimos, porque la primera estábamos con unos amigos que no se iban nunca.


pasarla bien, pasarla mal: Disfrutar o no, respectivamente, una experiencia.

pasar cosas: a.- Enamorarse o sentir afecto por una persona. Obvio que con vos me pasan cosas, ¿si no por qué pensás que cada vez que tenés partido te vengo a ver, salgo antes del trabajo y yo qué sé?
b.- Copular, tener una pareja relaciones sexuales. Con Ricardo pasaron cosas pero cuando éramos pareja, después no ni antes tampoco.
c.- Transcurrir el tiempo y sus circunstancias. Desde que te fuiste del laburo pasaron muchas cosas; ahora está un poco todo más tranquilo, pero hubo un momento que casi se viene todo abajo.

pasar de largo: a.- Continuar el viaje sin haber advertido que el lugar de destino o de referencia fue dejado atrás. Uy, me pasé de largo.
b.- Pasar una persona distinta del hablante por el lugar en que éste se encuentra, sin detenerse. Ayer te vi pero pasaste de largo.
c.- Pasar los potenciales clientes por el local comercial, sin interesarse por los productos que se ofrecen. La gente por acá pasa de largo, no es como por tu zona que por lo menos preguntan.
d.- Pasar por la zona en que está el hablante la autoridad de inspección o de control, sin inspeccionar ni controlar. Acá la policía pasa de largo, como si no pasara nada.
e.- Emborracharse. Ayer me pasé de largo con el champán.
f.- No dormir una noche. De la fiesta pasé de largo y me fui a un asado, manejé hasta Wilde ida y vuelta, volví y estaba mi suegra que se habrá ido a las nueve, nueve y media, después comí y ahí sí, no daba más, al otro día dormí como hasta las diez, decí que era domingo.

pasar por lo de: Visitar a: Pasé por lo de Roberto.

pasar sin pagar: Ingresar a un espectáculo, local bailable, confitería o todo lugar donde se cobre entrada sin abonarla. También, entrar sin pagar; entrar de colado.

pasar al frente: a.- Trasladarse desde el pupitre o asiento hasta el frente del aula, en general, a fin de dar una lección.
b.- Lograr el mejor puntaje, ser primero en la clasificación.
c.- Alcanzar un equipo el primer puesto en el torneo.
d.- Figuradamente, terminar una tarea.
e.- Figuradamente, tratarse gran cantidad de temas durante una clase.

pasar para otro lado, pasar para el otro lado: a.- Virar una situación respecto de sus condiciones originales. Se dice en general cuando el hablante no acepta el nuevo estado de cosas. Yo al principio lo apoyaba porque él me decía que con el negocio íbamos a estar todos bien. Pero después las cosas pasaron para otro lado, ¿viste?, empezaron a caer tipos raros, unas caras… Yo me fui, y todavía él se enoja conmigo.
b.- Morirse. No, ése ya pasó para el otro lado hace rato. Me parece que el viejo de Carlitos en cualquier momento pasa para el otro lado. Yo al tipo no lo conozco, pero por Carlitos, ¿viste?

pasar por caja: a.- Cobrar.
b.- Pagar.
c.- En sentido figurado, obtener una ventaja de otro a quien se ha esquilmado.
d.- En sentido figurado, expresión de aliento empleada cuando un equipo anota un gol en el fútbol.

pasar por ahí: a.- Estar de paso una persona por un lugar conocido por el interlocutor.
b.- Pasar sin detenerse una persona por un lugar conocido por el interlocutor.

pasé/pasamos por…: Expresión que utilizan quienes regresan de un viaje, a fin de enumerar los lugares que visitaron y aquellos que se ubican entre el lugar de salida y cada uno de los de destino. Fuimos a Madrid y pasamos antes por Canarias; de Madrid fuimos a Roma pero antes pasamos un día por Mónaco y por Milán; después de Roma nos fuimos a Praga, y ya nos teníamos que volver, pero obligatoriamente nos hicieron pasar por Moscú para hacer una promoción.

pasar por la vida: a.- Vivir, en sentido algo metafórico o fatalista. Vos no podés pasar por la vida con una venda en los ojos todo el tiempo.
b.- También en sentido místico evocativo o metafórico, noviar o mantener habitualmente relaciones sexuales. Yo tuve muchas mujeres que pasaron por mi vida, pero hubo dos que me marcaron. Haciendo cuentas me doy cuenta que fui demasiado buena siempre: a los treinta años habían pasado por mi vida nada más que cinco hombres, de los cuales el último fue el que me casé a los veinticuatro años.

¿qué nos pasa?: Pregunta retórica de raigambre periodística y aire reflexivo que procura la contemplación virtuosa de conductas de emergencia cotidiana, pero moralmente reprochables. Luego de ver el estado de las veredas, la forma en que se pasan por alto las reglas de tránsito, la manera en que se destruye el patrimonio cultural de plazas y parques, el total desprecio por los símbolos patrios, cabe preguntarse: ¿qué nos pasa? ¿Hemos olvidado las enseñanzas de nuestros padres y maestros? ¿O nos dirigimos hacia la sociedad del sálvese quien pueda?

¿qué te pasa?: a.- Locución que tiene por finalidad enterarse de la dolencia que está sufriendo el interlocutor. ¿Qué te pasa, te sentís mal? ¿Qué te pasa, por qué llorás?
b.- Expresión de provocación e índole imperativa y amenazante, dirigida a quien ha manifestado rebeldía, objeciones o contrariedad con ciertas imposiciones o estados de cosas. ¿Y a vos qué te pasa, estás desconforme? Si estás desconforme te podés ir.

¿qué te pasó en...?: Expresión que procura obtener del interlocutor datos acerca del modo en que se originó una lesión evidente. -¡Eh, qué te pasó en el brazo! -No, me esguincé jugando al paddle y como seguí jugando me tuvieron que enyesar por cuarenta días.

¿y a éste que le pasa?: Expresión de asombro y provocación, denuesto de los dichos recientes del interlocutor. -Yo no sigo porque acá yo veo todos los días cosas con las que no estoy nada de acuerdo. -¿Y a éste qué le pasa? ¿No estaba todo bien hasta ayer? –Dejalo, si se quiere ir que se vaya.

¿y ahora qué pasa?: a.- Expresión de asombro y provocación que se dirige a alguien que aparenta no realizar una tarea que le fue ordenada.
b.- La misma expresión, dirigida a quien ha sido con anterioridad promotor de reclamos que fueran ya solucionados. -¿Y ahora qué pasa, Benítez, no le hicimos poner ya el escritorio nuevo? –Sí, Ingeniero, pero con todo respeto no tiene un solo cajón, tengo que apoyar todo sobre el escritorio y estamos en la misma que antes.


(Del Diccionario de la Clase Media Porteña, de próxima aparición)